Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.

jueves, 14 de abril de 2011

ABOGADO, CIEGO Y UNA GRAN PERSONA!!!!

LA HISTORIA DE VIDA DE MI COLABORADOR EN EL ÁREA LEGAL

Mi nombre es Sebastián René Vázquez, nací en la ciudad de San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro en la Patagonia Argentina.
Nací con problemas visuales congénitos e hereditarios, mi padre padecía miopía, mi madre una visión perfecta hasta el día de hoy que tiene 75 años. Somos dos hermanos, Marcela mi hermana dos años menor, también heredó algún problema visual, miopía progresiva y luego con el tiempo se fueron agravando, llegando hoy a tener visión subnormal en un solo ojo.

Lo mío fue glaucoma, dicen que veía con los dos ojos, yo no me acuerdo como es esa experiencia, a los dos años de edad y por el mismo glaucoma perdí la visión del ojo derecho y con el izquierdo luego de largos tratamientos, consultas y viajes desde Bariloche a Buenos Aires y ser atendidos por renombrados especialistas lograron controlarme la presión ocular.

Así con la visión en un solo ojo, pude realizar mis estudios primarios, dibujar autos que siempre me gustó y realizar una vida de niño y adolescente normal. No tenía una visión normal sino que era bastante reducida, a tal punto que no existía una lente con graduación tal que me ayudara. Me gustaba estudiar, tenía mucha memoria y fui un buen alumno.

Un párrafo especial en mi vida merece la referencia a mi tío Valerio, hermano mayor de mi madre, “El viejo” como le decíamos cariñosamente en casa, un hombre de campo, de trabajo, de poca instrucción, apenas leer y escribir, pero que sustituyó la falta de mi padre, ayudando a mi madre y haciendo que nada nos faltase como niños.

Hasta que un día “El viejo” me dijo: “Para que querés trabajar, ya vas a tener tiempo para eso, por qué no estudias algo en las vacaciones, no quiero que trabajes, yo he sido peón toda la vida, quiero que estudies algo. Yo le dije: y qué puedo estudiar? Me respondió: no se algo, escribir a máquina por ejemplo, yo te pago el curso. Y así fue que concurrí a una academia de dactilografía y durante el verano aprendí a escribir a máquina al tacto, capacitación esta que me serviría durante toda mi vida, primero para mantener correspondencia y luego para mi profesión.

Ingresé al secundario y cuando estaba en segundo año salíamos con varios chicos de una clase de danza folklórica, muchachos estaban jugando al fútbol y uno de ellos la pateó con tanta suerte que me pegó de cerca en el ojo que veía, produciéndome un desprendimiento de retina.

Lamentablemente no se pudo hacer mucho, en aquellos años recién se implementaba la soldadura laser, intentaron operarme pero todo salió mal, entré al quirófano viendo sombras y claridad y salí viendo negro.

Así, poco a poco fui viendo cada día menos hasta que se produjo una catarata lo cual terminó la poca visión que quedaba

Bueno yo acá sentado no me voy a quedar, yo voy a seguir haciendo todo lo que hago.
Pero bueno, eso era lo que yo sentía, mi madre estaba a mi lado, seguramente le habrá entristecido la noticia, jamás lo manifestó delante mío, tal vez habrá llorado bajo las sábanas y maldecido la suerte pero nunca delante mío. Mi padre había fallecido cuando yo tenía seis años y mi hermana cuatro, así que yo como hijo mayor sería tal vez para mi madre la esperanza y todo se caía allí con mi ceguera.

De estos pormenores que cuento, tal vez sean tediosos o poco humilde de mi parte, pero me interesan decirlo por dos razones:

Una la actitud de mi médico, porque no me hizo perder tiempo, no me tuvo con falsas expectativas y pude ocuparme inmediatamente de mi adaptación, mi rehabilitación y ganar tiempo en la vida.

La otra la actitud de mi madre y de mi familia que nunca me limitó, nunca me hizo saber que era una carga, un castigo, una tristeza, siempre me apoyó en lo que quise hacer, sólo me aconsejó que me cuidara, que lo hiciera con cuidado, que avisara cuando salía, cuando llegara al destino. En mi casa nada cambió por mi ceguera, todo siguió igual, no para taparla, sino para que yo pudiera seguir haciendo las actividades que hacía. Por ejemplo, partir leña, hachar leña, (en la cordillera se usa cocina a leña) subir al techo de la casa y limpiar con un palo largo y un alambre en la punta la chimenea, realizar pequeñas reparaciones de puertas, ventanas, sillas, cerraduras etc. Cuestiones domésticas que por ser el único varón de la casa me correspondían hacer.

No es que mi familia me abandonó o me obligó a realizar estos trabajos, los hacía porque yo quería hacerlos, era una forma de demostrarme y demostrar a los demás que era capaz, que era útil, siempre me he planteado desafíos hasta conmigo mismo a los efectos de demostrar que puedo hacer muchas cosas.

Tuve que abandonar el colegio, la Dirección del mismo, por desconocimiento, al momento de informar mi situación, sólo lo lamentó pero no me ofreció continuar mis estudios, que bien lo hubiera podido hacer como oyente y buscar la forma, pero nunca los culpé sólo creo que hubo desconocimiento.

Después a los dieciocho años ingresé en el programa de Educación para Adultos y realicé un curso acelerado del secundario en dos años y así completé mis estudios. Durante esos tres años del principio de mi ceguera, no me interesaba estudiar, siempre me gustaron los autos, mi idea era ser ingeniero mecánico, diseñador de autos, nunca había pensado en otra profesión.

Por haber concurrido a colegio religioso y profesar la fe católica, comencé a participar de los grupos juveniles de la Iglesia Católica, allí estaban la mayoría de mis amigos y compañeros del colegio, fue así que al enamorarme de una compañera y visitar su casa, su madre no le simpatizaba que yo no estudiara, además ella trabajaba en la administración de un colegio secundario,. Así que un día me preguntó que por qué no estudiaba? porqué no completaba mis estudios secundarios? a lo que contesté: que para terminar mis estudios secundarios tenía que seguir una carrera universitaria sino por terminar nomás no me interesaba. Esta señora me dijo: bueno fíjate que carrera universitaria querés seguir y completa tu secundario, yo mañana en el Colegio averiguo sobre el plan de adultos. Así fue que decidí estudiar abogacía, completé mi secundario con ese plan de estudio para adultos y después de un año estaba rindiendo el ingreso en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Plata, donde me gradué de procurador y abogado en el año 1986.

Mi carrera no fue fácil, requirió de mucho esfuerzo y sacrificio, me costó aprender que debía estudiar como mínimo de 12 a 14 horas por día, al principio creí que era como el secundario, una leída antes y apelando a mi memoria bastaba para aprobar. Tuve que armarme una rutina de estudio, además lo hice como alumno libre, sólo viajaba a La Plata para los exámenes, estudiaba con grabaciones, alquilaba o compraba el libro en librerías especializadas en La Plata, se lo daba a mi hermana para que leyera en voz alta y grabara en cassettes, y luego a estudiar de 12 a 14 horas por día sin importar si era fin de semana, feriados, días lindos, de mucho calor para ir al río, y así pude obtener buenos resultados y avanzar en mi carrera que me alentaban para continuar. No tuve ninguna consideración por parte de los profesores por mi condición de persona con discapacidad visual, se me exigió como a cualquiera, me bocharon mas de una vez, aunque nunca me tire un lance, siempre fui bien preparado, me gustaba estudiar y repasar dos o tres veces la materia antes de viajar a rendir, pero a veces no es lo suficiente como para aprobar. Hubieron materias muy difíciles, que me costaron mucho, abundante bibliografía, me hicieron llorar y bajar los brazos, pensar en abandonar, pero era más fuerte mi amor propio, mi orgullo y mis ganas de seguir adelante que por suerte fui superando esos momentos.

Quiero manifestar que mi hermana me leyó y gravó hasta la mitad de mi carrera, dado que después comenzó con sus graves problemas de visión, así que tuve que recurrir al voluntariado de quince personas que disponían de tiempo y un grabador, yo les daba el libro y los casetes y ellos en su casa me leían y grababan, así pude terminar mis estudios.

Hasta que en cuatro años y medio terminé mi carrera de derecho y desde entonces comencé a ejercer esta profesión que me gusta muchísimo y que nació por vivir, sufrir en carne propia varios despojos de mis derechos, por ello desde el comienzo de mi carrera me he dedicado a profundizar sobre el derecho y la discapacidad, para ser útil a mis pares, he realizado varios proyectos de leyes provinciales en Río Negro y Neuquén, ordenanzas municipales en San Carlos de Bariloche y ciudad de Neuquén, soy autor del proyecto que dio origen a la Ley 2055 sobre Personas con Discapacidad en la provincia de Río Negro, autor del proyecto y diagramación de un ente provincial sobre la temática de la discapacidad que dieron origen: al Consejo Provincial de las Personas con Discapacidad en la provincia de Río Negro y la JUCAID en la provincia de Neuquén.

Concurro anualmente a seminarios, congresos, cursos, jornadas sobre Derecho y Discapacidad a los efectos de estar actualizado y profundizar sobre la temática.

Con mayor entusiasmo en estos últimos años después de la sanción de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad por parte de la O.N.U. y que fuera receptada en nuestro ordenamiento jurídico por Ley 26378, quiero manifestar que estoy “enamorado” de esta Convención ya que para quienes luchamos desde 1971 por el reconocimiento de nuestros derechos como personas con discapacidad, es un logro importantísimo, es la conclusión con éxito de una lucha, ahora nos queda un trabajo no menos fácil, hacer que el Estado, en todos sus ámbitos de administración y territorialidad la cumplan.

Por último trabajo en forma independiente, tengo mi estudio jurídico, nunca pude ingresar a la administración pública ni en el poder judicial a pesar de varios intentos, pero bueno resulta difícil ejercer esta profesión en forma liberal, la mayoría de las personas tienen sus prejuicios al momento de confiar sus problemas jurídicos a una persona ciega, sólo me muevo por referencias, un amigo, un pariente, que tiene una buena experiencia con mi profesionalidad, recomienda a otro y así de a poco se va haciendo una cartera de clientes y se puede afrontar las necesidades de la vida, sin mayores pretensiones.

Un párrafo aparte merece el advenimiento de la ceguera a mi vida, siempre he agradecido a Dios, que si ésta es mi función en esta vida, que me haya llegado en una linda edad, donde la ceguera no frustró ningún sueño, no cortó ninguna profesión, no rompió familia, yo tenía quince años, ninguna profesión, ninguna familia constituida solo proyectos, y además una edad en que pude ver muchas cosas, entender muchas otras, comprender situaciones, todo esto me sirvió luego para mi readaptación, rehabilitación, ubicación, orientación, movilidad, desplazamiento etc. Tener idea de los colores, las distancias, los tamaños la profundidad, etc. Conocimientos estos que facilitan la comprensión y la comunicación.

Sobre mis gustos les puedo contar que:
Me gusta mucho la música, toco guitarra desde los diez años, luego de quedar ciego, estudié por música, toco el saxo tenor me gusta la música melódica. Pero como soy un enamorado de mi Patagonia, interpreto música patagónica, en canto y guitarra y me interesa difundir la obra de músicos y poetas patagónicos, participo de festivales, encuentros, jornadas sobre esta temática.

Me gusta pescar, pero más disfruto del momento de estar a la orilla de un lago o un río patagónico, que si pesco o no. Me gusta viajar conocer mi país, que me falta mucho, sí tengo la suerte y la alegría de conocer casi toda mi Patagonia, estuve en Ushuaia en el fin del mundo y me llené de asombro ante el majestuoso Glaciar Perito Moreno en Calafate, provincia de Santa Cruz, pude escuchar muy cerca de mí, a la ballena franca en Puerto Pirámides, provincia del Chubut.

Muchas personas me preguntan cómo siendo una persona ciega me guste viajar y disfrutar del paisaje, yo considero que de alguna forma se asimila la plenitud, la majestuosidad, la belleza, la inmensidad al estar parado frente a un lugar, un paisaje es por ello que hago mía la copla de un gran poeta patagónico Don Marcelo Berbel

“Cuando escucho el paisaje hecho sonido,
Quiero ver y sentir pero a mi modo,
Y de pronto por mirar cierro los ojos
Y de adentro en el silencio, lo veo todo.”

Bueno me gusta el ajedrez, los autos, las carreras de autos, soy radioaficionado y por supuesto las guitarreadas, los asados y el truco, y sin duda los amigos y los perros. por suerte Dios y la vida me permiten hacer todo lo que me gusta y por eso me considero un hombre feliz y trato de disfrutar la vida.

En lo personal en el año 1982 me radiqué en la ciudad de Neuquén, donde me casé pero no tengo hijos, separándome en el año 2000.

A pesar de mi amor por mi ciudad natal, llegué hasta esta ciudad de Neuquén, porque tal vez mas allá no podría ir, yo digo que el Río Limay que nace en el Lago Nahuel Huapí en Bariloche es el cordón umbilical que me tiene aferrado a mi Bariloche, por eso regreso cada mes para visitar mi familia, mis amigos y continuar esos lazos que nunca corté.

Desde el año 2002 estoy casado con Clarita una mujer fabulosa, emprendedora, luchadora, una compañera inclaudicable, una compinche, con la cual compartimos tanto mi trabajo, como la vida familiar y la realización de todos mis gustos, pudiendo de esta manera enfrentar con más ganas y alegría la vida cotidiana, protegido por su compañía, su alegría y su amor.

Viviendo en armonía y amor, pudiendo así compartir mucho y disfrutar de esta hermosa vida que Dios me ha regalado y en esta geografía llena de su maravillosa obra, y la compañía de mi perrito Paco, mi compañero, inseparable que me cuida y me requiere cariño en cada instante del día y llena de alegría nuestro tiempo.

Muchas gracias por leer esto, es sólo mostrarle que lo más importante es la vida y que tendremos más o menos complicaciones para vivirla pero que nunca debemos aflojar, hay que seguir andando, hay que llegar a la meta, y la única meta de esta vida, es ser feliz. Un abrazo patagónico.

Sebastián René Vázquez

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felcito y admiro realmente no siempre valoramos lo que tenemos.Gracias por compartirlo y que Dios te bendiga!

Anónimo dijo...

Te felcito y admiro realmente no siempre valoramos lo que tenemos.Gracias por compartirlo y que Dios te bendiga!

PATRICIA BERRUTTI dijo...

ES UNA HISTORIA PARA COMPARTIR Y ADMIRAR!

GRACIAS!!!

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