Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.

sábado, 25 de febrero de 2012

CON ESPIRITU DE SUPERACION...

Cuatro profesores y el director de tesis del joven sordociego destacan sus logros y su "espíritu de superación"

Imagen: Ángel ayuda a su hijo Oier a pincharse con un aparato especial para medirse el azúcar, ya que sufre diabetes.

"Publicar en el mismo artículo que Helmut Schwartz, catedrático de la Universidad Técnica de Berlín y presidente de la Fundación Humboldt, está al alcance de unos pocos. Y Oier lo ha hecho. Con Schwartz no trabaja quien quiere sino quien puede".

Son palabras del catedrático de Química-Física por la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, Jesús Ugalde Uribe-Etxebarria, actual director de la tesis de Oier Lakuntza Irigoien. Este joven pamplonés, que por culpa de una enfermedad degenerativa se ha quedado ciego, sordo y con diabetes, ya tiene publicados tres artículos en revistas de física-química de alto impacto internacional. Y eso que, como reconocen tres de los profesores que le acompañaron durante su trayectoria académica, todos trataron de quitarle de la cabeza su idea de ir por Ciencias, dadas sus limitaciones. "Pero él lo tenía clarísimo, se empeñaba y tenía tal fuerza interior que al final te convencía", asegura Pilartxo Ansa Erice, su profesora de Química en el IES Iturrama.

El pamplonés Oier Lakuntza, a quien la Seguridad Social le reclama 11.150 euros porque la ley establece que es incompatible la prestación por hijo a cargo con minusvalía y la beca de investigación que le concedió el Gobierno foral por su brillante expediente, estudió hasta los 16 años en la ikastola Paz de Ziganda. "En 3º de ESO tenía diabetes, había perdido bastante visión y comenzaba con problemas auditivos", recuerda su tutor Enrique Beruete Azpilikueta, que añade "leía los libros con lupa y nosotros le ampliábamos la letra de las fotocopias y los exámenes. También se le habilitó un ordenador especial". Al ser su tutor, este profesor de Paz de Ziganda fue uno de los primeros que tuvo la responsabilidad de aconsejar a Oier para elegir su futuro. "En Ciencias era muy bueno pero las Letras también le iban. Escribía muy bien, no sólo con una ortografía correcta sino que manejaba un euskera muy bonito", destaca Beruete. Su "vocación" era científica, pero en el centro "pensamos que iba a tener dificultades sobre todo en el laboratorio, y como escribía muy bien, le recomendé periodismo, para que luego se decantase por el periodismo científico".

Pero Oier "lo tenía clarísimo" y, afirma Beruete, "desoyendo a la mayoría se metió en el Bachillerato de Ciencias y luego en Química. Ahora veo que nos equivocamos".
bachiller de ciencias y química

Siempre siguió su vocación
Y es que, como asegura su profesora en el IES Iturrama, Pilartxo Ansa, "aunque todo el mundo le ponía pegas y le decía que igual no iba a poder, Oier se empeñaba, seguía adelante y no se desanimaba. Tenía tal fuerza interior que te convencía". En su opinión, este joven "estaba acostumbrado a las zancadillas que le ponía su propia enfermedad" y "aunque podría transmitir una cierta tristeza su situación, lo cierto es que era un chaval muy alegre, y la contagiaba. Hacía fácil lo imposible".
Esta profesora, que en la actualidad trabaja en el IES Askatasuna, tiene un grato recuerdo de Oier Lakuntza. "Dejaba huella por donde pasaba. En Iturrama estuvo dos años y a todos los profesores que lo tuvimos nos dejó huella. Era un alumno estupendo, de esos que te hace enorgullecerte de tu trabajo", asegura Ansa. Reconoce que cuando supieron que llegaba un alumno casi ciego "lo primero que piensas es cómo va a seguir las clases si no ve la pizarra", sin embargo, y pese a ser nuevo (llegó en Bachillerato), Oier se adaptó perfectamente al centro e hizo grandes amigos. "Era otro reto, porque son edades complicadas, pero se hizo una cuadrilla estupenda", recuerda Ansa. Cuando llegó al instituto, Oier tenía un campo visual muy pequeño y dificultades auditivas. "No veía la pizarra y le ampliábamos la letra de los exámenes. Pero tampoco veía su propia letra por lo que no podía repasar lo que iba escribiendo. Hacía el razonamiento en la cabeza y luego escribía. Era impresionante ver su fuerza de voluntad y cómo superaba todo", asegura y añade: "Tiene una enfermedad muy seria y la Administración debería haberle ayudado en todo momento y no lo hizo. Parece que ha recibido muchas ayudas pero han sido poquísimas. Recuerdo las dificultades que tuvimos para que nos subvencionaran una pizarra negra, que a él le facilitaba la visión".

Con el apoyo de profesores, compañeros y, por supuesto, de sus padres y gracias a su inteligencia y tesón, Oier terminó el Bachillerato con uno de los mejores expedientes (si no el mejor). "Quería hacer Química, pero le aconsejamos que hiciera Exactas", apunta Ansa. Pero Oier siguió en sus trece y se matriculó en la Universidad de Navarra. "Al principio era escéptico, sobre todo, por las asignaturas experimentales, laboratorio. Pero superó 1º con buenísimas notas y le dije: 'Oier, no vas a tener ningún problema y los que se presenten, los iremos resolviendo'", recuerda su profesor de la UN Gustavo González Gaitano, que reconoce que "cuando vino a la universidad también le desanimamos a que hiciera una carrera tan experimental, pero él lo tenía clarísimo". Este profesor, que le dio clase en 1º, 3º y 4º, asegura que Oier "es una persona inteligente y con un gran espíritu de superación, ya que no hay que olvidar que tiene unas limitaciones muy fuertes". Este joven fue perdiendo visión y "al final no veía casi nada", y el profesorado "le hacíamos un seguimiento más cercano y le dábamos facilidades como hacerle más exámenes orales, adaptarle los escritos... Eso sí, la exigencia era la misma, como es lógico".

Para este profesor, Oier ha superado "todas las expectativas". Fue uno de los 8 alumnos (de 35) que terminó la carrera en los cuatro años y lo hizo con el segundo mejor expediente. "Le recomendé que escogiera ese doctorado y cuando me enteré que ya va a defender la tesis me alegré un montón", afirmó González. Aplaude su decisión de optar por la divulgación científica. "Es bertsolari y tiene una gran capacidad de expresar lo que lleva dentro, es muy sensible. Creo que la divulgación le va muy bien".
el presente: la tesis

"Lo que ha logrado está al alcance de unos pocos"
Pero antes, Oier debe rematar su tesis doctoral. Su director, Jesús Ugalde, reconoce que "al principio me costó entender cómo Oier comprendía las cosas para poder explicárselas de la manera que él entendía. Para mí era algo nuevo e inicialmente creo que no logré captar su proceso de aprendizaje y por ello le llevé por caminos que no eran efectivos. Cuando lo conseguí, la cosa ha ido mejor". Este catedrático de Química-Física afirma que "Oier tiene obviamente unas limitaciones, como todos. Eso hizo que el trabajo de tesis que preparamos lo hayamos pensado muy bien, para que lo hiciese él y no los que estábamos a su alrededor. Y es que, expone, "el trabajo de tesis no sólo debe tener mérito sino que debe tener valor, que sé algo nuevo".

Oier ya tiene publicados tres artículos en revistas de química-física de alto impacto internacional, "que recogen el avance de su tesis en Química Computacional" y, destacó, "entre las colaboraciones internacionales que tiene se incluye Helmut Schwartz, presidente de la Fundación Humboldt. Con el no trabaja quien quiere sino quien puede. Estamos corrigiendo un artículo que saldrá en febrero. Publicar con Schwartz está al alcance de unos pocos".

Para Ugalde que "Oier haya salido a la palestra por esta denuncia me parece rastrero en unos días en los que estamos con los trajes y con algunos estafadores reales sueltos" y añadió que "Oier tiene aspectos en su vida, de su experiencia personal, que sí deben ser noticia pero no por esto precisamente. Es lo que me deja rabioso". Por su parte, su profesor de la UN asegura que "Oier es un ejemplo y desearía que se resolviera cuanto antes". Igual hay que cambiar la ley, señaló, una opinión que comparte con Ansa. "Nadie le ha regalado nada y con la que está cayendo... Será legal pero ni es justo ni es humano", concluyó Beruete.

Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/2012/01/28/sociedad/navarra/oier-hace-facil-lo-imposible

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