Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL DESAFIO DE DANIEL...

UNA HISTORIA DE VIDA QUE NOS ENSEÑA!!!!

Daniel Zaragoza tiene 36 años, nació y vive en Esquina, Corrientes. Es locutor nacional, recibido en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (Iser) y cumplió de esta manera, la aspiración que tuvo desde los 7 años, cuando en plena guerra de Malvinas, en su casa seguían las noticias emitidas por Radio Colonia, Uruguay y la voz de los locutores amplificaba su imaginación. Quiso estudiar y luego de pasar por la enseñanza básica y por la secundaria, llegó a Buenos Aires, sin otra compañía que su blanco bastón.
Porque Daniel es ciego, perdió la visión definitivamente a los 3 años y a los 9 comenzó su rehabilitación en el Centro para Ciegos y Disminuidos Visuales “Valentín Haüy”, que ahora celebra 35 años de labor.

                             Imagen: foto de Daniel

La charla tiene lugar en un patio interno del edificio de calle San Lorenzo, frente a la Plaza Torrent, que ha servido y sirve como espacio de práctica para actividades tan elementales como caminar sin tropiezos y para aprender que se puede mirar con los ojos del alma y potenciar los otros sentidos en reemplazo del que se ha perdido.
“Nací con glaucoma congénito y la lesión ocular me ocasionó la ceguera, mis padres Gregorio y Mirta, se aferraron a cualquier hilo de esperanza, pero imaginate, estamos hablando de hace treinta y pico de años, todo era mucho más complicado y lejano. Recién entendieron que la pérdida de visión era irreversible después de consultar con oftalmólogos de Buenos Aires, Tucumán y Corrientes, mientras tanto, comencé el Jardín de Infantes en Rosario, fuimos a casa de parientes y en un par de meses me integré con los niños.

A los 9 vine a Corrientes, al Valentín Haüy, sentía unos deseos enormes de aprender a usar el bastón así que no me costó, al igual que acciones de la higiene personal o los hábitos domésticos, coser un botón, planchar, cocinar, que la familia sin querer bloquea pero con el tiempo las va entendiendo”.

Aquí Daniel comenzó a vislumbrar parte de su sueño, vivió en casas de familia, de amigos, sintió el afecto de todos y una vez que terminó la escuela primaria, se planteó el desafío de volver a Esquina a continuar sus estudios. “Con mucha lucha logré que me aceptaran en la Escuela Normal, fui el primer alumno ciego. Necesitaba volver ya que siendo muy chico me alejé de mi casa, mi mayor preocupación no era no ver, sino cómo me iban a recibir los amigos”, continúa.

Al igual que este repaso por la memoria, la vida de Daniel continuó su curso en cuanto al objetivo de ser locutor. “En los actos de la escuela era el presentador, recitaba, acá en el Valentín también. Debuté en Esquina en Radio General Velazco, tenía 15 años, el programa se llamaba Buenas Tardes Juventud y en Corrientes, participé en Radio Arandú y el programa Sensaciones de Juventud. Fueron pasos para llegar, un trámite, un proceso, yo aspiraba a lo otro, como cuando uno dice a este camino lo cruzo rápido, así me fui a Buenos Aires en el ‘96, recién recibido de bachiller”.

“Toda cosa que emprendía era un desafío y mi familia me apoyó incondicionalmente. Tenía miedo y pesaba la incertidumbre de que pudiera fallar. Si sabía que al examen de ingreso en el Iser se presentaban 1002 aspirantes para un cupo de 60, quizás me acobardaba, algunos lo intentan hasta cuatro años sin éxito. Yo ingresé en el primer intento”, cuenta con orgullo. Es más, a lo largo de la entrevista, Daniel pide que se priorice su título de locutor por sobre su condición de ciego. “No sé que hubiese sido de mi vida como vidente, la ceguera me dio mucho más de lo que imaginé. Nunca me planteé el por qué a mi, más bien marcó mi camino pensar por qué no a mi”.

“En la primera de cambio estuve adentro, anécdotas a montones, arreglarme solo en subte, colectivo, cruzar calles equivocadas, superar las distancias y la falta de comunicación nuevamente con mi hogar, no había internet ni mensajes de texto, ni teléfono en mi casa paterna, así que debía llamar a un familiar que avise a mi madre y esperar para concretar una conversación que siempre parecía breve”.
“Yo soy ciego, no admito eufemismos, la realidad es que no puedo ver. Ahora, esa realidad no interfirió ni para bien ni para mal en mi logro de ser locutor. Aprobé el examen por mi cultura general y porque soy foniátricamente apto. Hoy trabajo en mi profesión, soy locutor y propietario de Radio Zeta en Esquina y conduzco dos programas, La mañana zeta, que va de 10 a 12 y Tarde pero seguro, de 17 a 19”.

Daniel es separado y tiene un hijo de 5 años, Mariano, al que “ve” todos los días.
“No te preocupes, yo también uso la palabra ver y dejo a la gente pensando”, ríe apelando a su buen humor.
“Los sentidos se potencian en reemplazo del que falta o está disminuido, no es que sea extraterrestre sino un necesidad. Vos no necesitás sentir el olor a pan para saber que estás llegando a una panadería, no le vas a dar bolilla al ruido de un auto, yo si porque o sino me hace pelota”, vuelve a reir de buen gusto.

Con un admirable dominio de su voluntad, Daniel cruzó todas las vallas para alcanzar su cometido. “Pero soy de pedir ayuda eh, pregunto y la gente es muy solidaria”. Tiene celular con programa incorporado para leer las funciones, “ve” televisión, utiliza la computadora con fluidez, maneja el sistema Braille que aprendió desde la niñez y camina por la vida sin objeciones. “No tengo motivos para quejarme”, afirma.
Cuidadoso de su aspecto personal y exigente con su vestimenta, le gusta salir de compras y elegir acorde a su estilo informal.

“Si uno ve y el otro siente, ambos nos estamos viendo”, considera.
La noche del miércoles pasado, en el Teatro “Juan de Vera”, Daniel Zaragoza se destacó como presentador del Coro Polifónico de Ciegos que vino de Buenos Aires a participar del festejo por los 35 años del Centro “Valentín Haüy”. Fue un gesto solidario hacia ese lugar que lo recibió siendo niño y al que llegó entusiasmado por usar un blanco bastón.
 MONI MUNILLA.
Fuente: http://www.el-litoral.com.ar/leer_noticia.asp?IdNoticia=172101

2 comentarios:

VIRGINIA PEREZ dijo...

DANI FUE UNO DE MIS PRIMEROS ALUMNOS... CUANDO ÉL ESTABA EN TERCER GRADO, EN LA ESCUELA 275, EN CORRIENTES.....
Y ENTRE NOSOTROS.....ÉL FUE UNO DE MIS MAS BRILLANTES ALUMNOS, POR NO DECIR EL MAS BRILLANTE.... Y MI PREFERIDO!!!!!
BESOS DANI, Y TE FELICITO POR TUS LOGROS!!!!!
SALUDOS, AMIGO!!!!

PATRICIA BERRUTTI dijo...

VIRGI GRACIAS POR ESTAR Y CON ESTOS LOGROS COMO NO SENTIRSE ORGULLOSA!!! FELICITACIONES!!!

BESOTE GRANDE!!!

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