Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.

jueves, 28 de octubre de 2010

TEST ETDRS Y LA BAJA VISION...

El profesor Ian L. Bailey es optometrista y profesor de Ciencias de la Visión en la Universidad de Berkeley, California. Conocido mundialmente por su test ETDRS (Early Treatment Diabetic Retinopathy Study)
Imagen: Ian Bailey: el experto en Baja Visión junto a su famoso test para medir la agudeza visual

¿Para qué sirve el test de ETDRS?
El test ETDRS sirve para medir la agudeza visual de una forma más fiable, estandarizada y reproducible. Es una extensión del test original de Snellen, que se aplicaba desde 1.862. Jan Lovie-Kitchin y yo mismo diseñamos características nuevas e introdujimos un nuevo modo de medir la agudeza visual, en 1976. Actualmente, es el test estándar mundial para medir la baja visión.

¿Cuál es la aportación de este test?
Nuestra aportación fue que hicimos el test de manera que, en cada fila, hubiera el mismo número de letras, concretamente, cinco. Además, el espacio entre ellas es proporcional al tamaño de las letras y la separación entre filas, también.

¿En qué consisten los dos nuevos tests en los que está trabajando ahora?
Ambos tests, que están a punto de darse a conocer en todo el mundo, tienen en común que son muy sencillos y que podrían usarse fácilmente en países en desarrollo, ya que no requieren una gran experiencia clínica, ni tecnología sofisticada. Uno de estos tests evalúa la agudeza visual y el otro la sensibilidad al contraste. El primero está indicado para personas con una visión extremadamente baja. La mayoría de optometristas y oftalmólogos se rinden a la hora de medir la agudeza visual de una persona cuándo ésta llega a 0.05 o miden la baja visión de un paciente en función de cuántos dedos ve, o si percibe el movimiento de una mano o la luz, un método bastante impreciso. El nuevo test permite medir con rapidez y precisión una agudeza visual tan baja como 0.00125.

¿Qué le llevó a desarrollar estos tests?
Un primer motivo fue la petición del World Blind Criquet Council, una organización deportiva, para que revisara el estándar para la medición de la visión. Esta asociación organiza competiciones de críquet para personas invidentes o con muy baja visión. El problema que tenían es que todos los equipos rompían las reglas porque participaban con jugadores cuya visión era mejor de lo requerido. Por supuesto, los equipos perdedores siempre protestaban... Éste fue un primer motivo para crear este estándar.

Otro motivo fue evaluar la eficacia de los implantes que se usan para estimular la retina. Estos dispositivos, instalados tanto delante como detrás de la retina, reciben señales enviadas de una videocámara y crean neuro-actividad en la retina, que hace llegar señales al cerebro a través del nervio óptico y proporcionan al paciente cierta percepción de luz. Acudí a un encuentro de expertos en EE.UU. que discutían la manera de medir el éxito de estos implantes. La gente seguía hablando de contar dedos o reconocer manos en movimiento. Esa noche, al volver a casa, le estuve dando vueltas a la forma de hacerlo y creé un prototipo del test, que lo hacía más simple, más fácil y estandariza los resultados.

Además de estas aplicaciones, es muy importante el hecho de que se pueda usar estos tests en países en desarrollo...
Sí, en esos países hay mucha gente con visión muy baja y el oftalmólogo necesita saber si estas personas mejoran o empeoran su visión tras una intervención. Me interesa también, a nivel epidemiológico, identificar las necesidades de cada población. En ciertos países hay un número de personas “legalmente ciegas” que tienen sin embargo una visión relativamente buena; mientras que en otros países puede haber mucha gente con enfermedades serias de la visión y limitaciones visuales mayores que necesitan ser reconocidas. Esta estandarización de las mediciones contribuirá a esta causa.

¿Cómo es el nuevo test de Sensibilidad al Contraste que prepara?
El primero que existió fue el de Polli Robson, que se creó en los años 80, consiste en un panel en el cual, las letras de arriba son muy fáciles de ver porque tienen un alto contraste y las que están más abajo tienen cada vez menos contraste. En este test, todas las letras tienen el mismo tamaño. Realizar este test lleva un poco de tiempo y es necesario que el paciente conozca un alfabeto para poder efectuarlo. El test que nosotros proponemos ahora consiste en tres cartas impresas por ambos lados, es decir, con 6 caras. Cada cara consta de 6 cuadrados de 75 mm cada uno y en tres de estos cuadrados hay dibujado un círculo de 40 mm.En la primera carta, el círculo es negro; en la segunda es gris oscuro y en la siguiente, es de un gris muy claro. En realidad, al paciente sólo hay que enseñarle tres caras. Le preguntamos cuál es el disco más claro que es capaz de ver. Si sólo ve dos, por el otro lado de la carta, hay niveles intermedios de contraste que nos permiten afinar la medición de su sensibilidad al contraste. Lo bueno de este test es que se puede usar en personas analfabetas, y es muy rápido y fácil.

¿Cuánto hace que se dedica al mundo de la visión?
He sido optometrista durante más años de los que me gusta admitir, desde 1962. Pero he estado directamente implicado en la Baja Visión desde 1972. Cuatro años más tarde, empecé a impartir clases en la Universidad de Berkeley.

¿Cómo fueron los inicios de la investigación en su campo?
En realidad, yo fui afortunado, porque en el campo de la Baja Visión se había hecho muy poca investigación. Así que tuve éxito porque elegí temas “fáciles” porque nadie las había hecho antes.

La Baja Visión había sido muy ignorada...
Sí. A menudo, los pacientes aceptaban su discapacidad visual y se resignaban sin esperar ninguna mejora. Cuando el oftalmólogo ya no podía hacer más, médicamente hablando, se daba una aceptación general. Además, como gran parte de la Baja Visión está asociada al hecho de envejecer, muchas personas mayores ya no se cuestionaban si había remedio. Asumían que era un achaque más. A partir de los años 50 empezó a estudiarse la Baja Visión, aunque tampoco se le prestó demasiada atención y tardó un tiempo en ser considerada una parte importante de la salud visual.

¿Cómo contribuyen la optometría y la baja visión a la oftalmología?
El oftalmólogo está acostumbrado a trabajar con ojos enfermos y con procesos activos. Pero siempre hay gente que acaba ese proceso con una visión baja o muy baja. Y ahí interviene el especialista en baja visión, que vela porque estas personas puedan desarrollar una vida lo más plena y normal posible, a pesar de las limitaciones visuales.

¿Cómo es en EE.UU. o en Australia -su país de procedencia- la relación entre los médicos y los optometristas?
En la actualidad, las grandes instituciones oftalmológicas, tanto en Australia como en EE.UU., cuentan con optometristas como una parte importante de su equipo. La mayoría de la población, que no tiene problemas de visión específicos, ya se revisa en el optometrista. El oftalmólogo entra en juego cuando es necesario un tratamiento para una enfermedad. Así que la colaboración entre optometristas y oftalmólogos es fundamental.

¿Qué le depara a la baja visión en los próximos años?
No lo sé. Me sigo haciendo preguntas sobre mi propia ignorancia. Una de las cosas más interesantes de la Baja Visión es que no puede aplicar sus procedimientos de forma uniforme a todos los pacientes: a algunos les funcionan y a otro no. Y no sabemos porqué. Estamos siempre buscando mejores procedimientos e intentamos ser más analíticos al respecto, pero todavía nos falta mucho por comprender... Aún hay muchas cosas por hacer. Además, la investigación irá cambiando a medida que los tratamientos para distintas enfermedades evolucionen, como ha ocurrido ya, por ejemplo, en el caso de la catarata o la DMAE. A esto hay que sumar el envejecimiento de la población. Cada vez vivimos más años y hay más personas de edad avanzada que desarrollan enfermedades de la visión relacionadas con la edad. La mayoría de las enfermedades que trata la baja visión están relacionadas con el envejecimiento, aunque no todas. En definitiva, es un campo muy amplio y lleno de incógnitas a investigar.

El misterio le mantiene trabajando...
Sí. En efecto.

Fuente: http://imo.es/index.php/es/6/hablamos-con-ian-bailey-sobre-baja-visi-n

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