Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.
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lunes, 11 de septiembre de 2017

MOSCAS VOLANTES

Moscas volantes y centelleos, un síntoma muy agudo de un problema en la visión


miércoles, 25 de mayo de 2016

MOSCAS VOLANTES, MIODESOPSIAS...

Vitreolisis con LASER Ellex de nanosegundo, un nuevo tratamiento para las miodesopsias (moscas volantes en los ojos, telarañas, mosquitos, o velos vítreos).

Vamos a comentar en este artículo uno de los problemas más frecuentes en la miopía magna, miopes en general y población mayor de 50 años como son las miodesopsias, o lo que comúnmente conocemos como moscas volantes, y sus tratamientos. 

¿Qué son las miodesopsias o moscas volantes?

Las “moscas volantes”, miodesopsias o también "cuerpos flotantes", constituye la visión de cuerpos flotantes móviles en forma de puntos, sombras, hilos, moscas, telas u otras formas desplazándose por el campo visual. Constituye uno de los motivos de consulta más frecuente en las visitas al oftalmólogo.

A pesar de que no se ha conseguido verificar con precisión la relación causa-efecto, la edad y la miopía se han identificado como los principales factores predisponentes. Estructuralmente los cuerpos flotantes corresponden a condensaciones (agregados de fibras de colágeno) que se forman en el líquido gelatinoso transparente que rellena el globo ocular, denominado humor vítreo, y que con el paso de la luz proyectan su sombra sobre la retina. En la mayor parte de los casos, estas condensaciones son una consecuencia de la deshidratación natural que sufre el vítreo.



                                   Imagen con miodesopsias


Síntomas
Se manifiesta como un conjunto de manchas, puntos o filamentos móviles (a menudo en forma de telaraña) suspendidos en el campo visual. Característicamente se desplazan con los movimientos oculares y parecen huir cuando intentamos mirarlos directamente. No suelen seguir con exactitud el movimiento de los ojos y, al fijar la vista, generalmente tienen un desplazamiento lento, como “a la deriva”. Las miodesopsias son muy frecuentes y, la mayoría de las personas, aprenden a ignorar su presencia. Típicamente se perciben con mayor intensidad cuando se fija la mirada sobre una superficie homogéneamente iluminada, con mucha luz de fondo, (con pantalla de ordenador, lectura o bien al mirar al cielo en un día despejado).

Tratamientos
Clásicamente hay dos alternativas para tratar las moscas volantes (miodesopsias):

cuando la visión no se ve comprometida, el paciente aprende a convivir con estos síntomas y nuestro cerebro las va ignorando de nuestro campo visual.
en casos severos y donde la visión está comprometida se puede recurrir a una compleja cirugía vítreo-retiniana (vitrectomía, considerada de elevado riesgo)
Vitreolisis láser: a propósito de un caso, eliminación de Miodesopsias
Según nos informa el Dr. Orduna Magán (médico oftalmólogo especialista en cirugía vítreo-retina), la vaporización LASER, es un procedimiento rápido, de 30 minutos por sesión (son necesarias de 2 a 3 sesiones) que se realiza en consulta. Se trata de una técnica LASER poco invasiva y no quirúrgica para mejorar la sintomatología de este molesto problema visual generado por las opacidades del gel vítreo.

Resalta el Dr. Orduna que la clave del éxito en este tratamiento consiste en realizar una correcta selección del paciente a tratar. Un par de ejemplos:

El caso ideal para tratarse mediante vítreolisis LASER sería una persona mayor de 50 años, operada de catarata (no es imprescindible) con desprendimiento de vítreo posterior y pocas opacidades centradas en su eje visual. En este caso podemos vaporizar las opacidades vítreas con LASER y eliminarlas de su campo visual de una manera muy segura y efectiva.
Otro paciente ideal para someterse al tratamiento sería un paciente mayor de 50 años que desarrolla en su visión un telón móvil, semitransparente, a modo de tela de araña, en el centro de su campo visual. El paciente ve las opacidades del cuerpo vítreo proyectadas en su retina cuando mira a un fondo claro o iluminado. Se trata de la sintomatología que produce el desprendimiento de vítreo posterior y puede ser efectivamente tratada con LASER realizando una membranotomía en T.
Tenemos casos de pacientes tratados con estos tipos de miodesopsias y todos los casos refieren una enorme mejoría a los 10 minutos de la sesión LASER, no hemos tenido ninguna complicación en los casos tratados.

También nos informa el Dr. Orduna que ha tratado casos con alta miopía con desprendimiento de vítreo el el polo posterior donde el paciente se encontraba desesperado con la visión de moscas delante de su visión. Tras el tratamiento el paciente manifestaba gran mejoría y sin dolor.


jueves, 31 de marzo de 2016

LA RETINA...

FUNCIONAMIENTO Y CAMBIOS EN LA RETINA...

miércoles, 30 de marzo de 2016

MOSCAS VOLANTES...

INTERESANTE VIDEO QUE INFORMA SOBRE LAS MOSCAS VOLANTES...


miércoles, 9 de diciembre de 2015

CUERPOS FLOTANTES...

Las opciones de tratamiento de los cuerpos flotantes explicadas por el oftalmólogo Álvaro Fernández Vega.

Los cuerpos flotantes o moscas volantes son pequeñas manchas que determinadas personas ven y entorpecen su visión. Pueden tener formas variadas tales como puntos, círculos, líneas… y se suelen apreciar mejor cuando se mira hacia un fondo liso. ¿Deben tratarse estas alteraciones en la visión? ¿En qué consiste el tratamiento de los cuerpos flotantes? El oftalmólogo Álvaro Fernández Vega explica que “eliminar los cuerpos flotantes es posible realizando una técnica quirúrgica que se hace habitualmente y se llama vitrectomía“.

La vitrectomía: ¿recomendable en estos casos?
“Cuando hablamos de  vitrectomía nos referimos a una cirugía compleja en la que se conecta el globo ocular a una bomba de infusión y con un aparato que corta y aspira se va quitando el gel que rellena el ojo por dentro”, así la explica el especialista. Esta técnica suele usarse cuando el vítreo se opacifica, por productos de la inflamación, por hemorragias en el vítreo, etc.
Sin embargo hay que señalar que los retinólogos no suelen realizar esta intervención quirúrgica porque, tal y como explica el doctor Fernández Vega: “No compensan los beneficios ya que es una cirugía de alto riesgo intraocular en la que no compensa hacer la intervención salvo en casos muy especiales por determinadas características de esos cuerpos flotantes”.


Además hay que tener en cuenta que la mayor parte de los pacientes con este problema de visión de cuerpos flotantes van a acabar adaptándose a su situación. “Los cuerpos flotantes cada vez se condensan más y se ven menos y también se produce un proceso de adaptación cerebral con lo cual la mayor parte de la gente acaba no teniendo sintomatología a consecuencia de estos cuerpos flotantes”, indica el doctor.

http://www.medicinatv.com/videoteca/

MIRAR EL SIGUIENTE VIDEO:

martes, 7 de julio de 2015

MOSCAS VOLANTES CUANDO MIRAMOS...

La física está detrás de las moscas flotantes que creemos ver delante del ojo.
Se llaman miodesopsias o «floaters» en inglés. Aparecen cuando la luz atraviesa ciertas impurezas en el interior del globo ocular.
Tienen una forma y un tamaño muy variable. Estas sombras aparecen más a medida que se envejece.

Hay quien dice que el alma se refleja en la mirada, pero sería más riguroso decir que es el sistema nervioso lo que se ve a través de los ojos. Quizás las ideas no radian como puntos de luz en las pupilas, como decía Bécquer, pero a través de ellas el encéfalo registra el mundo que le rodea. Y lo hace a través de unas «máquinas» muy refinadas que permiten enfocar las imágenes, adaptarse a las condiciones de iluminación o mantener su temperatura a pesar de los rayos de sol usando un sistema parecido al de un radiador. Pero hasta el globo ocular tiene sus pequeños defectos. 


Unos de ellos son las llamadas moscas flotantes o miodesopsias, unos grumos o sombras que pueden verse en el campo visual cuando miramos un fondo claro y homogéneo, como puede ser el cielo. Aparecen cuando ciertas moléculas se aglutinan y apelmazan en el interior del ojo y se interponen con los rayos de luz que llegan a la retina, una capa sensible a la luz y encargada de mandar la información al sistema visual. Más o menos de forma parecida a lo que ocurre cuando alguien se levanta de la butaca de un cine y se ve su sombra en la pantalla.


«Las moscas son pequeños grumos que aparecen con el paso del tiempo en el humor vítreo, una gelatina que rellena el interior del ojo», explica Jordi Monés, médico oftalmólogo y retinólogo y director del Instituto de la Mácula y de la Retina. «Se trata de un fenómeno habitual que, de entrada, no hay que tratar nunca».


Ese humor vítreo es básicamente una solución compuesta por un 99% de agua, pero hay otros componentes como sales, proteínas y un puñado de células que a veces pueden llegar a enturbiar la visión cuando se interponen con los rayos de luz. Toda esta gelatina, recubierta por una membrana, normalmente separa la parte delantera del ojo, en la que se encuentra la lente que nos permite enfocar (cristalino), y la parte trasera, en la que está la retina.
Según explica el oftalmólogo, es normal tener moscas y no hay que preocuparse demasiado por ellas, puesto que generalmente basta para mirar hacia otro lado para deshacerse de ellas y casi nunca son visibles. Sin embargo, a veces pueden aparecer muchas y al mismo tiempo que unos destellos luminosos que antes no estaban ahí.



Mayor riesgo en los miopes


«En esos casos podemos estar ante un desprendimiento del vítreo y es imprescindible acudir al oftalmólogo», destaca el doctor Monés. Según explica, la membrana que recubre el interior del ojo puede llegar a desprenderse en la parte posterior con el paso del tiempo, y especialmente en personas miopes, «en las que los ojos son más largos y grandes y las capas están estiradas y son más delgadas y frágiles». Esto puede tirar de la retina y provocarle daños que conlleven problemas de visión. 


Si no ocurre así, basta con acudir al oftalmólogo una vez cada dos años para someterse a una revisión. Sin embargo, el doctor reconoce que ciertos pacientes están dispuestos a someterse a operaciones muy invasivas para eliminar las moscas flotantes: «Considero que las miodesopsias no se tienen que operar salvo que provoquen muchas molestias, porque hay un riesgo de provocar un desprendimiento de retina y otras complicaciones nada despreciables».


Con moscas volantes o sin ellas, no podemos percibir el negro puro ni siquiera al cerrar los ojos en la habitación más oscura. En lugar de eso se percibe un fondo de destellos luminosos muy sutiles y, cuando una luz intensa ha deslumbrado al ojo momentos antes, una imagen quemada permanece en el campo visual durante minutos. Y, si ni siquiera la oscuridad está a nuestro alcance, resulta que el sistema visual puede generar ilusiones ópticas capaces de confundirnos. Teniendo en cuenta todo esto, se puede decir que es cierto que los ojos sanos tiene algunos defectos, pero probablemente sean tan perfectos como necesitamos.


FUENTE: http://macula-retina.es/ultimas-noticias/sin-clasificar/la-fisica-puede-explicar-las-moscas-volantes.html

miércoles, 18 de marzo de 2015

VITREO, MOSCAS FLOTANTES Y DEMAS

Desprendimiento de Vítreo: Cuerpos flotantes, moscas y luces - Centro de Oftalmología Bonafonte

jueves, 11 de diciembre de 2014

DESORDENES OCULARES POR LA EDAD...

Aunque con el paso del tiempo la gente se vuelve más vulnerable a desarrollar cataratasglaucoma o degeneración macular, puede ser muy buena suerte no padecer enfermedades serias. A medida que se envejece, sin embargo, puede haber cambios en la visión, que son menos críticos que esas enfermedades.
  • La presbicia, o necesidad de lentes para leer, es la pérdida de la capacidad para enfocar objetos cercanos y uno de los primeros signos de que los ojos están mostrando su edad.
    Puede empezar al final de la tercera década de vida, pero en general empieza entre los 40 y 45 años de edad y gradualmente empeora durante las siguientes 3 décadas. No es una enfermedad y no se puede prevenir. Aunque todo mundo se volverá présbita en algún momento, casi siempre los hipermétropes llegarán a una edad más temprana. Llegado el momento de usar lentes para cerca, las opciones son: lentes de cerca, bifocales o progresivos.
  • Problemas de los párpados. La edad puede afecta los músculos y la piel de los párpados de varias maneras. Algunas veces el problemas es solo cosmético pero otras veces puede interferir con la visión o irritar los ojos.
    Ptosis o párpado caído. Como otras partes del cuerpo que responden a la gravedad con el tiempo, los párpados pueden empezar a hundirse a medida que los músculos pierden su fuerza. Un golpe en los ojos, problemas naurálgicos o enfermedades como la diabetes pueden precipitar esta condición.
    Aunque la caída del párpado es más una preocupación cosmética, puede convertirse en un problema si el párpado cubre, aunque sea parcialmente, la pupila. Un examen oftalmológico puede descubrir la causa y buscar el tratamiento para cada condición particular. Si no existe tratamiento, queda la opción de la cirugía, llamada blefaroplastía.
  • Moscas. Una vez que se alcanzan los 60 años, es común notar ocasionalmente puntos negros o grises, manchas opacas que se atraviesan en la línea de visión, particulamente cuando estamos viendo la computadora, un fondo de color sólido o al leer.
    Estas “moscas” son pequeños grupos de células que se han separado del humor vítreo. Típicamente son el resultado de el deterioro del humor vítreo debido a la edad. Lo que realmente se ve son las sombras que estos gránulos proyectan sobre la retina.
    Cerca de un 25 % de personas tienen desprendimiento de vítreo y “moscas” a los 60 años, y 65% a los 80. En la mayoría de las veces, aunque son molestas, no son peligrosas.
    En ciertos casos pueden ser indicio de desprendimiento de retina, por ejemplo cuando aparecen de manera súbita y parecen empeorar con el tiempo.
    Una vez que las “moscas” han sido revisadas, se tendrá que aprender a vivir con ellas sin son declaradas sin peligro. En la mayoría de los casos, disminuirán gradualmente a través de las semanas y los meses, aunque pueden no desaparecer completamente. Aunque pueden removerse quirúrgicamente, el riesgo de la cirugía es más grande que el de las mismas “moscas”.
  • Destellos. Ver destellos de luz, llamadas fotopsias, es también un problema relacionado con la edad. Estos son vistos cuando los movimientos del vítreo crean una tracción en la retina. Cuando el vítreo se vuelve líquido los destellos pueden aparecer por varios segundos, siendo más obvios cuando se mueven los ojos o cuando se está en un cuarto oscuro.

viernes, 29 de marzo de 2013

VEO PUNTOS FLOTANDO...

LAS LLAMADAS "MOSCAS VOLANTES"
 
Con frecuencia la gente dice que ve manchitas frente a sus ojos, que parecen moverse con la mirada. Esas manchas pueden ser como puntos, garabatos, hilos, o cualquier otra forma, y son muy comunes. Existen debido a que, desde el nacimiento, el ojo se desarrolla con la ayuda de vasos sanguíneos creciendo en medio de él. Durante los últimos 3 meses de vida fetal, esos vasos sanguíneos se disuelven pero algunas veces no desaparecen completamente. Así, lo que se ve después del nacimiento son pequeñas hebras de antiguos vasos sanguíneos flotando en el vítreo dentro del ojo.
 
Esas manchas son llamadas moscas volantes. Las moscas volantes también pueden ocurrir cuando las fibras de proteína del vítreo se agrupan. Pueden ser más obvias cuando se miran superficies lisas y claras, como una pared o las páginas blancas de un libro; e incluso se pueden notar con los ojos cerrados, especialmente si estamos en un área iluminada o descansando bajo el sol.
 
Aunque estas moscas volantes mantienen su número constante con la edad, con frecuencia son más aparentes. La razón de esto es que el vítreo se vuelve menos gelatinoso y más líquido con la edad. Esto permite a las manchas moverse más libremente y atravesarse con más frecuencia en la línea de visión.
Las moscas volantes no causan daño, y no hay tratamiento para ellas. Se debe mencionar, sin embargo, que si una persona nota la aparición súbita de una gran cantidad de moscas volantes, o están asociadas con destellos luminosos en la visión, es recomendable consultar al oculista para asegurarse de que los ojos están bien.
Referencia

jueves, 21 de febrero de 2013

QUE SON LAS MOSCAS VOLANTES?

A las partículas o manchas oscuras que se mueven en el campo de visión se les denomina moscas volantes. Aunque la mayoría no requieren tratamiento y se asocian al proceso de envejecimiento, en algunos casos las moscas volantes son síntomas de un desgarro retiniano y nos avisan de que la retina se puede desprender provocando una importante pérdida de la visión.

¿Qué son las moscas volantes? Son pequeños puntos móviles que aparecen en el campo visual y suelen observarse cuando hay luz y miramos un fondo claro, como una pared o el cielo. En realidad, se trata de diminutas partículas del humor vítreo, el líquido transparente y gelatinoso del interior del ojo.

¿Cuáles son sus síntomas? Lo que el paciente percibe son las manchas que proyectan las moscas volantes en la retina, pudiendo tener diferentes formas: pequeños puntos, círculos, líneas, nubes o telarañas. Las manchas, en general, se desplazan apenas se trata de mirarlas, y se notan más bajo una luz brillante. A veces también se pueden ver centelleos de luz.

¿Por qué se producen? Pequeñas moscas son frecuentes a cualquier edad, debido a pequeños grumos que se forman en el humor vítreo que rellena el ojo. Pero a medida que aumenta la edad, la gelatina del humor vítreo se encoge y se separa de la retina, ocasionando un desprendimiento del vítreo posterior. Esa es la causa más común de las moscas volantes y se da sobretodo entre personas mayores de 60 años, miopes y pacientes que han sido operados de cirugía intraocular.

¿Pueden ser graves? Cuando la gelatina vítrea se separa, la retina puede desgarrase y causar una hemorragia en el ojo, lo que puede provocar la aparición de un nuevo grupo de cuerpos flotantes y centelleos. Si el desgarro no se trata soldándolo con láser, el líquido del ojo entra por el desgarro y desprende la retina, provocando una considerable pérdida de visión, en cuyo caso se deberá tratar quirúrgicamente. Sin embargo, las moscas volantes que no son causadas por un desgarro o desprendimiento no son graves y no requieren tratamiento aunque nunca desaparecerán por completo.

¿Qué podemos hacer en esos casos? Las moscas volantes interfieren en la vista, lo que puede resultar muy molesto, especialmente durante la lectura. Lo mejor es mover los ojos, hacia arriba y hacia abajo, con el fin de apartarlas de la vista. Con el tiempo, algunas se vuelven hasta imperceptibles. Pero si repentinamente aparece un gran número de moscas volantes o centelleos, lo más prudente es acudir al oftalmólogo para que realice un examen del fondo del ojo y asegurarse de no haber sufrido daño alguno en la retina.

http://reddeopticos.nixiweb.com/miodesopsias-moscas-volantes/

lunes, 5 de noviembre de 2012

VEO PUNTOS NEGROS EN LA VISION...

VEMOS MOSCAS VOLANTES???...

Si se pone usted mirando al cielo o cualquier superficie lisa es posible que las vea pasar por delante de sus ojos. A veces tienen forma de moscas, puntos negros, hilillos o manchas irregulares; y aunque en la mayoría de los casos no suponen ningún problema, sí hay situaciones en las que conviene consultar con el oculista.

Las moscas negras (miodesopsias) son pequeños 'grumos' que aparecen en el vítreo, una solución transparente y acuosa que rellena el interior de la cavidad del ojo. Con la edad, esa especie de gelatina transparente puede ir teniendo opacidades e irregularidades (al perder agua sus proteínas se condensan y pierden transparencia). Esto crea unas sombras dentro del ojo que producen esa sensación de moscas volando por delante de nuestras narices.

La edad es sólo uno de los factores de riesgo que predisponen a ver 'manchas negras' (se calcula que las padecen el 60% de las personas mayores de 60 años), pero no el único. "Los miopes o las personas operadas de cataratas también suelen ver moscas con más frecuencia", explica el doctor Javier Hurtado, director médico de la Clínica Rementería.

Aunque suele tratarse de un problema sin importancia (una simple manifestación de la edad en el 95% de los casos), los oftalmólogos sí recomiendan acudir a la consulta cuando se acompañan de algunas circunstancias. "Si las moscas han aparecido de repente, si van acompañadas de luces o destellos, o si de repente aparece un 'telón' negro que impide la visión en alguna zona del ojo", prosigue el oftalmólogo.

El problema es que el vítreo está metido dentro de una especie de bolsa unida a la cara interna de la cavidad del ojo (la retina) en diversos puntos, por lo que si éste se desprende, no es extraño que arrastre consigo algún fragmento de la retina. Con la edad, el vítreo se deteriora y va perdiendo agua, por lo que al hacerse más pequeño es fácil que tire de la retina; por este mismo motivo, los miopes ven moscas con más frecuencia, que tienen un ojo más alargado que obliga al vítreo a cierta tensión.

"Hay que tener en cuenta que muy poca gente tiene desprendimiento de retina frente a todos los que ven moscas negras, no es una cuestión de alarmar, pero si las manchas comienzan a verse de golpe es un motivo para consultar al oftalmólogo, para poder detectar a tiempo ese posible desprendimiento de retina", explica el doctor Hurtado.

Hoy por hoy, las moscas negras no tienen ningún tratamiento disponible ("ni pastillas, ni láser, ni gotas") y la mayoría de personas se acostumbran a convivir con ellas, gracias a la ayuda del cerebro y a que muchas tienden a caer al fondo del ojo y dejan de verse. En aquellos casos en los que el trastorno puede suponer un verdadero problema psicológico para el paciente, que puede llegar a obsesionarse, existe la posibilidad de recurrir a la vitrectomía, un tipo de cirugía no exenta de riesgos que consiste en sustituir el vítreo por un suero (que no tiene nada que ver con la cirugía con láser que se utiliza para reparar los posibles desgarros que el vítreo haya podido ocasionar en la retina al desprenderse).

Aunque los especialistas insisten en que en la mayoría de los casos se trata de un problema sin importancia, los oftalmólogos sí recomiendan hacer una buena revisión para descartar cualquier trastorno más grave detrás de esas moscas voladoras.

FUENTE: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/10/04/noticias/1349373429.html

lunes, 30 de enero de 2012

CENTELLEOS, MANCHAS FLOTANTES, DESPRENDIMIENTO DE RETINA...

Algunas veces, usted puede ver pequeños puntos o nubes que se mueven en el campo de su visión. Estos se llaman manchas flotantes. Las manchas flotantes son en realidad grupos pequeños de gel o células en el interior del vítreo, el líquido gelatinoso que llena el interior del ojo.

Más información en http://www.ojossanos.org.

jueves, 24 de noviembre de 2011

DESPRENDIMIENTO DE RETINA, MOSCAS VOLANTES...

ALGUNOS SINTOMAS DEL DESPRENDIMIENTO DE RETINA...

Algunos pacientes pueden presentar síntomas premonitorios de que la retina puede desprenderse, llamados pródromos.

Éstos son principalmente de tres tipos: moscas volantes de forma aguda y repentina, relámpagos o flashes de forma continua y finalmente una gran sombra o cortina oscura que va avanzando hacia el centro y que va reduciendo el campo visual de forma muy rápida.

sábado, 12 de noviembre de 2011

MOSCAS VOLANTES Y TRATAMIENTOS ORALES...

Los tratamientos orales o sistémicos. Es decir, no actuar directamente sobre el tejido en cuestión (el gel vítreo en donde están las opacidades), sino tratar a distancia, concretamente aportando algún tipo de elemento o nutriente a nuestro cuerpo, normalmente ingiriéndolo.



Origen de las moscas volantes.

Sobre la causa ya hablamos en su momento. Pero dado el interés que suscita este tema, volvemos a exponer con otras palabras y un poco más extendido el mismo tema que se explicó hace 6 años.


Explicación técnica: son cambios involutivos en las macromoléculas que condicionan una fuga de agua. En consecuencia se van condensando las proteínas; la pérdida de volumen hace que este vítreo se desprenda de la retina, lo que conduce a un rápido colapso (perdida rápida de volumen), con salida del agua desde la matriz proteica que queda como fluido libre en el espacio que queda entre vítreo y retina. Esta dŕastica deshidratación acarrea la aglutinación macroscópica de la matriz proteica.


En otras palabras: El gel vítreo es como una red de proteínas, que forman una malla de tres dimensiones como si de cuerdas se tratasen. Estas proteínas tienen moléculas que “atraen” el agua, como si fuera un imán. Así, los huecos entre las cuerdas (proteínas) se rellenan con agua. Ambos elementos, agua y proteínas, forman una unidad: el agua se ve atraída y sujeta por las proteínas, y la red proteica se mantiene estable gracias al agua.



Con el paso del tiempo, las proteínas y esas moléculas que atraen el agua degeneran (digamos que se estropean y no se recambian adecuadamente). El agua comienza a escaparse. Algunas zonas de esa malla ya no es tan regular (no son cuerdas tan rectas), porque los huecos no están bien rellenos. Al irse el agua fuera del vítreo, este pierde volumen. Y el vítreo está pegado a la zona interna del globo ocular: la retina. Para mantenerse pegado, el vítreo necesita ocupar toda la cavidad. Si pierde volumen, necesariamente se despega. Cuando se desprende el vítreo, que estaba sujeto, las cosas se ponen complicadas para mantener esta red. Si había comenzado a degenerarse, con zonas que perdían agua, ahora al perder la sujección, su estructura se ve realmente amenazada. Las cuerdas, que estaban tirantes y sujetas a las paredes, se sueltan y “aflojan”. El lento proceso de pérdida de agua se precipita: las proteínas ya no forman una red regular. Además, queda hueco en el interior del ojo para que el agua se escape fácilmente: el espacio nuevo que hay entre el vítreo recién desprendido y la retina. Sale rápidamente el agua y quedan zonas del vítreo donde ya las proteínas están muy juntas. Se forman agregados, como se las cuerdas de la red se han soltado y desorganizado, y las cuerdas se enrollan entre sí formando nudos. Estos agregados ya no son microscópicos, sino que pierden la transparencia (el vítreo es transparente gracias a su organización y la gran cantidad de agua) y se aglutinan en auténticas opacidades.


Esta degeneración molecular del vítreo, el origen de toda esta serie de acontecimientos, no se debe a una falta de nutrientes. No es que los componentes de las proteínas y moléculas falten, son errores en la organización, en la disposición, en la reparación.

El agua

Decíamos que el agua se escapaba del vítreo. Se produce por tanto una deshidratación de este tejido, lo que a alguno le ha hecho pensar que bebiendo mucha agua la cosa mejora.

No nos engañemos con las palabras. Cuando un tejido se deshidrata es que le falta agua. En muchos tejidos es consecuencia y va parejo a una falta de agua general del organismo. Pero en este caso no. Son cambios estructurales más complejos, e independientes de la cantidad de agua o la concentración de iones que hay en la sangre o en el tejido extracelular. Es decir, que no es que el vítreo se deseque cuando el cuerpo se deshidrata, no es que la sangre “saque” el agua del vítreo. Y evidentemente beber mucha agua no sirve para nada. Ni previene la degeneración vítrea, ni revierte las opacidades.



Suplementos orales

Pero tenía más interés en hablar de un tratamiento en pastillas, algo que recientemente se ha puesto de moda.Estoy hablando del Vitreoclar.


Vicente Baos, uno de los grandes de la blogosfera sanitaria, le dedicó este artículo al tema. Como bien queda explicado, este tratamiento que ahora se vende para tratar las opacidades vítreas, no es un medicamento indicado para prevenir, reducir o frenar las moscas volantes. Porque no funciona. “Nutrición para el vítreo”, explican. Se cuidan de no decir explícitamente lo que quieren dar a entender, y así vender dentro de la legalidad.
Esto requiere una explicación. Para que un medicamento reciba la autorización oficial y se pueda vender en España tiene que cumplir alguna de estas tres cualidades:
■Demostrar que es eficaz tratando lo que dice tratar. Eso exige pruebas objetivas que lo respalden. Vamos, que funciona.

■Ser un producto homeopático. De forma absolutamente incomprensible, la ley ampara que un producto afirme hacer algo sin demostrarlo.

■Ser un complemento dietético (vitaminas, antioxidantes, etc). Con lo cual no es un medicamento en sí. Aquí simplemente hay que vigilar que en el prospecto no diga claramente que este producto sirve para tratar una enfermedad. Si no afirmas que tratas una enfermedad, no necesitas pruebas para demostrar su eficacia. Simplemente demostrar un perfil de seguridad: que tomar esas pastillas no es dañino (más o menos, como veremos en futuros artículos que dedicaré a los complementos dietéticos). Si son nutrientes en principio inocuos a unas dosis razonables, es relativamente fácil que lo aprueben.

De estos tres supuestos, sólo el primero es un medicamento de verdad. El segundo es una estafa directa permitida por el Estado. El tercero es algo más sutil. Apruebas un suplemento nutricional, y luego se trata de que la gente se piense que su salud se va a ver beneficiada de alguna manera. No lo puedes decir claramente, pero lo sugieres de alguna manera para que la gente lo piense. Muchas veces al filo de la legalidad, parecido a los yogures con bacterias, a alimentos con omega-3, y un largo etcétera.
Pero volvamos al Vitreoclar. Condroitín sulfato, glucosamina, vitamina E, etc. Moléculas que constituyen el vítreo (como si la degeneración fuera por falta de ellas), elementos que estimulan la síntesis de la matriz proteica (quizás el tema es más complicado; el envejecimiento de este tejido no parece que sea simplemente una falta de síntesis), actividad antioxidante (es lo que está de moda ahora). Y no quiero criticar una hipótesis de trabajo, porque así avanza la ciencia: experimentando con hipótesis que al principio pueden ser poco creíbles. Es una idea para solucionar el problema, así que adelante, a investigar. Pero hasta que no se demuestre que es eficaz se trata simplemente de eso, una línea de investigación.

Y no, no ha demostrado que funcione. Así que no es un medicamento de verdad. Pero en vez de seguir con la fase de investigación, probando nuevas moléculas, o aportando ideas nuevas, lo comercializamos por la puerta de atrás: como complemento nutricional.


Eso de por sí ya está mal, pero por desgracia es relativamente habitual. Lo que me impresiona más todavía es que vienen los de la compañía farmacéutica a vendernos el cuento a los oftalmólogos. Y lo que me impresiona más todavía, y me entristece, es que algunos se creen el cuento y lo aconsejan a sus pacientes. Cuando ocurren estas cosas, mi confianza en nuestro sistema sanitario flaquea.


Descontrol en la información

Permítanme, queridos lectores, aun a riesgo de aburrirles, que les cuente los pormenores de cómo nos pretenden convencer a los oftalmólogos de que debemos prescribir el producto en cuestión. Nos ofrecen un dossier con la “evidencia” que “demuestra” que la pastilla funciona. Nótense las comillas.


Recuerdo que la percepción de las moscas volantes es algo subjetivo, variable en el tiempo (en general suelen mejorar los síntomas), y dependiente de la predisposición psicológica. Una situación mentalmente favorable permite “verlas menos”. Vamos, que de forma espontánea mejoran en buena parte de los sujetos, y si algo les hace creer que se están curando, con más razón.


Aun así diseñar un estudio preliminar que muestre indicios de eficacia no sería difícil. Con dos grupos con número suficiente (dificultades para encontrar gente no hay, eso seguro), se aleatoriza el posible medicamento frente a un placebo, y a comparar resultados. Así el grupo placebo nos sirve como referencia para comprar las mejorías espontáneas y las debidas al sentirse tratados. Si el grupo que ha recibido el medicamento tiene una tasa de mejoría estadísticamente superior, ya es algo.


Pero el estudio contenido en el dossier es bastante diferente. Un estudio con nueve pacientes. Nueve. Con lo fácil que es encontrar personas con moscas volantes. Un número tan pequeño no tiene fortaleza estadística para poder afirmar muchas cosas. Aunque daba igual, porque no había nada para comparar.

Pero me estoy adelantando. Les ponen el tratamiento, y les preguntan a los seis meses si están mejor. Ni grupo placebo, ni nada. Ni siquiera comparan con la “mejoría espontánea” esperada. Que recordemos que estos síntomas mejoran por sí mismos. El caso es que la mitad de los pacientes del estudio está mejor (curioso, porque cuatro están mejor, otros cuatro están igual, y el que queda ni una cosa ni la otra).

¿Con eso qué podemos concluir?. Lógicamente, nada. Cuando revisamos pacientes diagnosticados recientemente de desprendimiento vítreo y moscas volantes, posiblemente más de la mitad nos explican una mejoría. El curso de la enfermedad explica los resultados, sin recurrir siquiera al efecto placebo. Sin embargo, los “investigadores” concluyen que el tratamiento en cuestión “parece ser beneficioso”.


Para mí esto no es ciencia, es sólo marketing. Y sacar un provecho económico basándose en mentiras, es un timo. Aquí está, pseudomedicina disfrazada, llamándote a la puerta de la consulta, robándote tiempo de tu trabajo. ¿Nadie controla esta información?. ¿No se puede regular de alguna manera este despropósito?.

Fuente: http://ocularis.es/blog/

jueves, 3 de noviembre de 2011

TRATAMIENTOS DE LAS MOSCAS VOLANTES...

Tratamiento láser

Hoy hablaremos de otra modalidad que también se ha utilizado: la eliminación de las opacidades vítreas mediante láser. Existen diferentes tipos de láser utilizados en oftalmología: diodo, argon, excimer, femtosegundo, etc. La modalidad de láser que se ha empleado para las moscas volantes es el llamado láser YAG (más propiamente Nd:YAG, en este artículo de la Wikipedia inglesa explican los detalles concretos).

 Es muy habitual que este aparato láser lo encontremos en las consultas de oftalmología porque su uso está muy extendido en la práctica habitual. Lo utilizamos para hacer “agujeros” en la cápsula del cristalino después de una cirugía de catarata ( el nombre técnico de ese procedimiento es el de capsulotomía). También se utiliza para hacer pequeños agujeros en el iris en un tipo de glaucoma, llamado de ángulo estrecho.

Riesgos

Al igual que nos ocurría al hablar de la cirugía, cuando comenzaron a utilizar el láser para las moscas volantes no había datos directos de los riesgo que hay que asumir, porque no se había hecho antes. Pero no partimos de un desconocimiento completo, ya que tenemos una experiencia larga y documentada del uso del láser mismo láser en un procedimiento similar: la capsulotomía de la que hablaba antes.
Es este caso, liberamos energía lumínica en la cápsula del cristalino, que está justo delante del vítreo.
Repasemos entonces los riesgos de la capsulotomía, y veremos hasta qué punto podemos extrapolarlo al tratamiento de las moscas volantes. Cito unas líneas del artículo donde explicaba la capsulotomía:
¿Es peligroso?. El riesgo es mínimo. Se han descrito problemas en la retina. El vítreo está justo detrás de la cápsula posterior, al hacer un agujero puede haber un pequeño movimiento del vítreo, y éste puede traccionar de la retina.
Ampliemos la información.
Tras el láser puede aparecer un aumento de la presión intraocular, o una inflamación de los tejidos internos del ojo. Normalmente son cambios transitorios que se pueden controlar bien con tratamiento. Complicaciones más importantes es el llamado edema macular  y el desprendimiento de retina.
Nos quedamos con esta última complicación, que quizás es la que más puede preocupar. El riesgo es mínimo, y puede deberse a la movilización del vítreo por la energía láser.
Los estudios no se ponen de acuerdo para dar unas cifras concretas, que pueden rondar sobre el 0,5%, aunque algunos incluso dudan que realmente sea un efecto adverso. Argumentan que no hay demostrada una relación causal directa, y son incidencias lo suficientemente bajas como para que no podamos hablar de una asociación temporal clara.

Dicho de otro modo: tenemos a una persona mayor, operada de cataratas, que meses o años después se somete a una capsulotomía con láser. Unos meses después aparece un desprendimiento de retina. ¿La causa es el láser?.
Bueno, la edad avanzada es factor de riesgo para que la retina se desprenda, al igual que una cirugía de catarata previa. Y en la práctica clínica es raro encontrar el desprendimiento poco tiempo después del láser. En cualquier caso, en el consentimiento informado que debe firmarse antes de someterse a esta capsulotomía, consta el riesgo de desprendimiento de retina, aunque en caso de existir realmente, sería bajo.
¿Podemos extrapolar estos riesgos si damos el láser en el vítreo?. Lo lógico es pensar que sí. Si los problemas de la retina al dar láser a la cápsula entendemos que se deben por la proximidad al vítreo, si afectamos directamente al vítreo, esperaremos complicaciones con más razón. En oftalmología es bien sabido que, y perdonen la expresión vulgar, “al vítreo no hay que cabrearlo”. Se trata de un gel que está anclado a la retina periférica, y en ocasiones también a la mácula. Estos anclajes son causa directa de los agujeros de retina, agujeros maculares y edema macular .

Las técnicas quirúrgicas sobre el vítreo están específicamente diseñadas para eliminarlo sin producir tracción, minimizando los movimientos. Porque sabemos que moverlo puede dar problemas. Aplicar dosis altas de energía al vítreo puede condensar y modificar el volumen de sus proteínas, generando tracciones y movimientos.
En conclusión: ¿cuáles son los riesgos de aplicar láser YAG en el vítreo?. No tenemos información directa porque no hay estudios con series largas y con pacientes suficientes. Pero lo que sabemos de otras maniobras directas sobre el vítreo, y sobre el láser YAG aplicado cerca (en la cápsula) es que el riesgo potencial sobre la retina no puede ignorarse.

Beneficios

Nuevamente, no tenemos parámetros objetivos para medir la eficacia del láser eliminando opacidades vítreas. Se utilizan encuestas de satisfacción, y al igual que ocurría con los estudios para la cirugía, no hay grupos control con tratamiento simulado para controlar el efecto placebo. Y aun con estos posibles sesgos a favor (es decir, los estudios sobreestimarán los resultados positivos debido a su mal diseño), ofrecen un éxito en torno a un 30%. De cada 3 personas que se someten al láser, 2 seguirán quejándose de las moscas volantes.

Resumen

Se trata de un procedimiento de riesgos desconocidos, pero con los conocimientos previos debemos atribuirle un riesgo no despreciable para la retina. Quizás pueda ser menos arriesgado que la cirugía.

Los beneficios, sin embargo, son bastante frustrantes. En los estudios esperamos sesgos positivos, no negativos; podemos deducir fácilmente que los beneficios reales serán menos del 30%, pero no superiores a esta cifra.
O sea, lo normal es que no funcione.

Si bien tenemos más fundamentos teóricos para pensar que la cirugía pueda ser más eficaz (estamos retirando físicalmente las opacidades vítresas;aunque los riesgos hagan inaceptable tomar la decisión), el láser difícilmente puede funcionar. Ni desde el punto de vista teórico (no quitamos las proteínas condensadas: las calentamos y las hacemos “estallar”, pero el material desestructurado sigue ahí), ni en resultados prácticos.
Por lo tanto, y en base a los principios de debe regir todo acto médico (“primero no dañar“), no debería indicarse este procedimiento.

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=806

martes, 25 de octubre de 2011

MOSCAS VOLANTES...

Las opacidades que aparecen de forma natural en el interior del ojo, concretamente en el gel vítreo, un material transparente que ocupa la mayor parte del interior del globo ocular, llamadas conmunmente MOSCAS VOLANTES.

La aparición de estos “grumos” se debe casi siempre a un proceso natural de involución y degeneración de este vítreo, normalmente a raíz de que se “suelta” en su parte posterior. Los síntomas consisten en ver puntos flotantes, “moscas”, hilos, velos, “burbujas” semitransparentes, a veces recuerdan por la forma a células o bacterias.



Tratamiento: No hay. La cirugía no está indicada, tampoco tiene sentido los “tratamientos láser” .
Actualmente tenemos datos sobre el perfil de seguridad de procedimientos intervencionistas (cirugía y láser); aunque no tanto de la eficacia. Y también hay algún dato sobre tratamientos orales, que quizá sea lo más novedoso en mi medio, porque actualmente se comercializa en España un tratamiento en pastillas.

Pero, ¿se indica o no?

Volviendo a la cirugía y el láser,  se están publicando datos sobre estos procedimientos. Con lo cual se realizan.  Cuando una cirugía o un procedimiento no tiene indicación, quiere decir que, o no tenemos información suficiente para ofrecer datos sobre seguridad y eficacia, o con la información que disponemos no estamos ofreciendo un beneficio al paciente.
Dicho de otro modo: de acuerdo con el primer principio de la medicina (“primero no dañar”) los riesgos del tratamiento no superan los beneficios.
Cuando una enfermedad supone un riesgo vital o funcional grande, la medicina es capaz de asumir más riesgos para el paciente, porque la alternativa de no hacer nada es más peligrosa que la de intervenir, aunque esa intervención tenga importantes riesgos y efectos adversos.
Cuando la enfermedad no supone un riesgo vital o una merma funcional serios, el tratamiento propuesto debe demostrar un margen de seguridad más amplio, porque si es más probable que el órgano quede peor después de la intervención que si no hacemos nada, estamos haciendo las cosas mal.


Cirugía: riesgos

¿Y cómo sabemos la seguridad y los riesgos de operar las moscas volantes si no se operan las moscas volantes?. Lo primero es que, si de verdad no tenemos información al respecto, no indicas una cirugía desconocida. Es decir, no ofreces esa operación como indicas otras que ya son rutinarias.
Hay que investigar: puedes empezar con investigación básica, luego con modelos animales, y cuando tienes ya una idea más clara, pasas a humanos. Pero en estas primeras operaciones en personas debes especificar claramente que es una cirugía experimental, dentro de un estudio controlado a un grupo reducido de pacientes; recordemos que no hay una indicación verdadera. El paciente está sometido a un estudio, sin garantías auténticas.
Eso sería si no tenemos información sobre la cirugía, pero sí que la tenemos porque no es una operación diferente o novedosa.
 No es otra que la que utilizamos para el desprendimiento de retina: se llama vitrectomía . Por lo tanto, ya tenemos una larga experiencia de décadas sobre los riesgos de realizar una vitrectomía. A la hora de plantearnos si debemos o podemos indicarla a un paciente que nos pide una solución a las moscas volantes, no partimos del desconocimiento absoluto: sabemos los riesgos que asumen los pacientes a los que se les realiza la misma cirugía pero por otra causa.

La prudencia y el sentido común tienen que guiar al médico cuando no tenemos datos objetivos directos, es por ello que inicialmente nos basamos en lo segura (o insegura) que es esta cirugía para otras enfermedades a la hora de estimar qué va a pasar si la empleamos para las moscas volantes. Pero recientemente ya tenemos datos sobre el perfil de seguridad en la vitrectomía empleada específicamente en las opacidades vítreas. Podemos afirmar con evidencia científica qué podemos esperar si operamos a una persona para quitarse las moscas volantes. Las revisiones de lo publicado nos aclaran que las complicaciones son las mismas:
  • Roturas retinianas y desprendimiento de retina. Las roturas de la retina se encuentran entre el 10 y el 15% de los casos. El desprendimiento de retina (que ocurre un tiempo después de la cirugía en la que presumiblemente se produce esta rotura retiniana) ocurre entre un 2.5% y el 7%. Los autores de las revisiones consideran que estas cifras pueden estar infraestimadas, porque el seguimiento que se realiza de estos pacientes es corto, y el desprendimiento puede demorarse bastante tiempo.
  • Cataratas: en el 50% de los casos, el ojo intervenido desarrolla una catarata precoz. Nuevamente, estas cifras se creen infraestimadas porque la vitrectomía realizada con otras indicaciones, con estudios de mayor seguimiento, da cifras mayores.
Resumiendo: la vitrectomía es una cirugía relativamente arriesgada. La complicaciones más temibles (hemorragias masivas, infecciones) son muy infrecuentes, pero un desprendimiento de retina puede ocurrir por lo menos en una de cada veinte cirugías. Esta operación la solemos hacer cuando la retina ya está desprendida, con lo cual y a falta de alternativas mejores, eso no nos echa para atrás. También se hace en casos de enfermedades importantes de la retina, que amenazan la visión, por lo que es un riesgo asumible.
Pero hay que entender que tras una vitrectomía, no es raro que la retina de problemas. Así que, indicarla en un ojo “que funciona bien”, es difícil de justificar.
Y producir una catarata no es tan grave como un desprendimiento de retina, pero tampoco es una tontería. En especial en menores de 60 años. Aunque luego operes de catarata y la cirugía vaya bien, un paciente joven (estoy considerando por lo tanto también a personas de 40 ó 50 años) con un ojo operado de catarata supone un problema para enfocar las distancias. Supongamos una persona de 47 años que se opera de moscas volantes. Desarrolla al poco tiempo catarata de un ojo. Se interviene de catarata sin complicaciones, y con la lente intraocular que le implantan ve bien de lejos. Con el otro ojo enfoca bien a todas las distancias, salvo unas gafas con poca graduación para leer. Para distancia intermedia no necesita corrección. El ojo operado de cataratas necesita más graduación de cerca (y esa diferencia de graduación entre ambos ojos no siempre se lleva bien), pero además en distancia intermedia no ve bien. Por lo tanto, aunque individualmente es un ojo con la visión conservada, el estado funcional del paciente se ha deteriorado.

Cirugía: resultados

Aquí tenemos un problema a la hora de analizar los resultados. Las complicaciones estudiadas son objetivables: una catarata, un desprendimiento de retina. Pero no hay medidas objetivas de la eficacia, o por lo menos en las publicaciones no se han utilizado. El resultado lo miden con encuestas de satisfacción.

Hay que tener en cuenta que la percepción de las moscas volantes y la interferencia con la vida diaria del sujeto es algo subjetivo y variable en el tiempo. La forma en la que nos angustiamos y desesperamos al ver esos puntos flotantes, o la manera en la que los ignoramos y los “dejamos de ver” (a través de un mecanismo de compensación cerebral que puede llegar a eliminar esos puntos de la imagen consciente) depende en gran parte de nuestro condicionamiento y predisposición psicológica. Vamos, terreno abonado para el efecto placebo. Ningún estudio realizado hasta ahora realiza algún tipo de enmascaramiento o grupo control con placebo para intentar subsanar este sesgo. Con lo cual, no hay evidencia científica sólida de que la cirugía funcione.
Y el razonamiento nos dice que tiene que funcionar, porque la cirugía consiste en eliminar el vítreo: por fuerza tendrían que desaparecer esos grumos del vítreo, ¿no? Pues no en todos los casos. Los resultados de los cuestionarios da una satisfacción alta, pero no completa. Algunos siguen percibiendo las moscas tras la operación, y es debido a que nunca se elimina el vítreo por completo: quedan siempre restos vítreos.

Resumen

Como conclusiones, tenemos una enfermedad que causa disconfort visual, si bien no afecta de forma objetivable a la función visual. Tampoco puede afirmarse que se produzcan limitaciones visuales.
Para solucionar este problema se propone la cirugía. Es una operación de riesgos conocidos y relativamente altos. Solo con esto la conclusión es clara: no puede indicarse la cirugía si seguimos los principios éticos que deber regir la praxis médica. Si además no tenemos evidencias claras de que la cirugía funcione, pues con más razón.
¿Se ha realizado esta cirugía para las moscas en el pasado? ¿Se seguirá haciendo?. Sí, en donde los principios deontológicos quedan supeditados a otros intereses, principalmente económicos.


Por último, en cuanto a cómo afectan las moscas volantes, hago hincapié en los parámetros objetivos de función visual a la hora de tomar decisiones. A pesar de cómo vive cada uno su problema, los riesgos de la cirugía pueden suponer una merma visual objetivable y mayor. Es por ello (y porque la ciencia funciona así) por lo que hablo de medidas objetivas. Creo que testimonios personales subjetivos tampoco aportan mucho a la discusión.

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=790

martes, 19 de julio de 2011

MOSCAS VOLANTES (MIODESOPSIA)...

HABLANDO DE LAS MIODESOPSIAS, CONOCIDAS COMO MOSCAS VOLANTES.

Los doctores nos explican en qué consisten las moscas volantes que en ocasiones nos nublan la vista...
Acá un video:

jueves, 14 de julio de 2011

MOSCAS VOLANTES...

UN VIDEO CON HUMOR, SOBRE LAS MOSCAS VOLANTES....

domingo, 8 de mayo de 2011

HABLANDO DE MOSCAS VOLANTES...

El Dr. Eduardo Viteri explica en forma sencilla en qué consisten las "moscas volantes" que se ven con frecuencia...

martes, 19 de abril de 2011

MOSCAS VOLANTES, MIODESOPSIAS...

La aparición de "hilitos", "moscas" o "telarañas" móviles es un síntoma tremendamente frecuente en la consulta oftalmológica diaria que preocupa a muchas personas.

Imagen: anatomia del ojo, ubicacion de las moscas volantes

¿A qué se deben? ¿Tiene cura? ¿Cuando dejaré de verlas? ¿Es peligroso?
Las moscas volantes se deben a cambios degenerativos en el humor vítreo, que es la "gelatina" que rellena la cavidad vítrea.

Si pensamos en el ojo como una pelota hueca y la cortamos por la mitad observaremos varias cavidades y estructuras. Si vamos de delante hacia atrás, lo primero con lo que nos encontramos es la córnea (transparente), a continuación un espacio (la cámara anterior) ocupado por un líquido transparente (el humor acuoso), el iris (da el color de nuestros ojos), seguidamente el cristalino y tras él una gran cavidad que lo separa de la retina.

La retina tapiza el interior del ojo y actúa como si fuera el carrete de una cámara de fotos encargándose de la recepción de las imágenes que serán después enviadas al cerebro a través del cable de la cámara (el nervio óptico). En el espacio existente entre el cristalino y la retina, la cavidad vítrea, se localiza el humor vítreo.

El humor vítreo, cuerpo vítreo o vítreo es un líquido gelatinoso transparente que está compuesto en un 99% por agua, y en el resto por pequeñas cantidades de cloro, sodio, glucosa, potasio, colágeno, ácido hialurónico y proteínas. Contribuye a mantener la forma del ojo, ocupando cuatro quintas partes de su volumen total y carece de vasos sanguíneos.

La función del vítreo es fundamental durante el desarrollo intrauterino del ojo, en las fases embrionaria y fetal, pero tras el nacimiento su único objetivo es mantenerse transparente para que la luz pueda así pasar a su través hasta la retina. Muchas personas que han sido sometidas a cirugía de retina que han precisado la eliminación del vítreo (vitrectomía) tienen "suero" (básicamente agua) en su lugar sin que la función del ojo se vea perjudicada, el paciente no nota nada.

Con el paso del tiempo y el envejecimiento tiende, como el resto del cuerpo, a deteriorarse, va perdiendo agua y su volumen disminuye. Al ir poco a poco encogiéndose el vítreo, que está sujeto a la retina, tiende a tirar de ésta para soltarse. Como la unión es más débil en la parte posterior, cuando se suelta se produce un desprendimiento posterior de vítreo (DVP).

Conforme se va colapsando, la pérdida de agua hace que las proteínas vítreas se condensen y dejen de ser transparentes, apareciendo así pequeñas opacidades o puntitos negros ("moscas volantes" o miodesopsias). En ocasiones dichas opacidades pueden verse como hilos, telarañas, etc que se mueven con el movimiento del ojo, y se perciben más sobre fondos claros (como una pared blanca, un cielo azulado, etc). Suelen verse unas veces sí y otras no, y aunque con el paso del tiempo nos damos menos cuenta de ellas, pueden persistir durante largo tiempo.

Además de en la edad avanzada, el DVP es más frecuente entre personas miopes, los operados de cataratas, los que se han sometido a tratamiento láser para "limpiar" la lente intraocular, tras traumatismos, etc.

El DVP como tal no es grave. Su importancia radica en la posibilidad de asociarse a un desgarro retiniano, que puede producirse cuando el vítreo tracciona de la retina en las zonas donde está adherida a ella. La tracción sobre la retina se traduce en visión de pequeños destellos luminosos o fotopsias (similares al flash de una cámara de fotos). Sin embargo, hasta en un 10-15% de los DVP en los que no hay destellos puede coexistir un desgarro. Por ello es importante realizar una minuciosa exploración de fondo de ojo para descartar la presencia de agujeros o desgarros en la retina, y para tratarlos precozmente en el caso de que existan y evitar así la progresión de los mismos a un desprendimiento de retina.

Hoy en día no disponemos de tratamiento. La cirugía no está indicada, y se ha intentado con algunas medicaciones que intentan volver a estabilizar la composición del gel vítreo, sin resultados claros.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/

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Premio Agua Clara 2011 al blog

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Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia

Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia
No soy escritora, ni pretendo serlo, solo tuve la necesidad de dar un mensaje de aliento, dejar palabras positivas e informar, porque ese es el objetivo que tengo muy fuerte.Una enfermedad sea cual sea, puede vivirse de dos maneras: sentado lamentándose por lo que no se tiene o seguir adelante afrontando lo que nos tocó. Mi historia es simple, sencilla, pero escrita con el corazón.Estoy convencida que si sale de nuestro interior seguramente será suficiente para que te emocione, te movilice, te lleve a tomar la vida con otra mirada.Seguir siempre y a pesar de caer, ¡volver a levantarse! “Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve con el corazón…”