Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.
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miércoles, 21 de mayo de 2014

HABLANDO DE ANTIOXIDANTES...

¿Qué son los antioxidantes? Son unas sustancias existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras enfermedades.
¿Qué son los radicales libres? Son moléculas "desequilibras", con átomos que tienen un electrón en capacidad de aparearse, por lo que son muy reactivos. Estos radicales recorren nuestro organismo intentando captar un electrón de las moléculas estables, con el fin de lograr su estabilidad electroquímica y con potenciales reacciones en cadenas destructoras de nuestras células.
Los antioxidantes y los radicales libres
Los antioxidantes retrasan el proceso de envejecimiento combatiendo la degeneración y muerte de las células que provocan los radicales libres. La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizar los radicales libres a los que nos exponemos diariamente nos obliga a recurrir a alimentos con la propiedades antioxidantes con capacidad de neutralizarlos.

Antioxidantes y cáncer

Muchas investigaciones ponen énfasis en llevar dietas adecuadas que sean aliados activos contra el cáncer. Estas dietas parten de enzimas y sustancias antioxidantes de determinados alimentos que son ricos en los componentes que recogemos arriba. Los mecanismos son diversos y van desde la inhibición hasta una reacción más activa del sistema inmunológico en general.

Antioxidantes Naturales

Allicina es la sustancia que le da al ajo su aroma y sabor. Científicos israelíes del Weizmann Institute han conseguido eliminar tumores malignos en ratones a partir de esta sustancia que se encuentra en el ajo.
Ácido elágico con propiedades antioxidantes y hemostáticas. En algunos países se utiliza como suplemento alimentario atribuyéndole propiedades antitumorales Frutilla (Fresas), Frambuesa, Cerezas, Uvas, Kiwis, Arándanos, Bayas
Antocianos es un grupo de pigmentos flavonoides hidrosolubles (glucósidos) que están en solución en las vacuolas de las células vegetales de frutos, flores, tallos y hojas Uva, Cerezas, Kiwis, ciruelas...
Capsicina además, de un poderoso antioxidante, investigaciones recientes han revelado que podría desnutrir las células cancerígenas antes de que éstas causen ningún tipo de problemas. Pimientos, Chiles, Ajíes, Cayena...
Carotenoides Los alfa y beta carotenos son precursores de la vitamina A y actúan como nutrientes antioxidantes. Son los únicos carotenoides que se transforman en cantidades apreciables de vitamina A. Zanahoria, Tomate, Naranja, Papaya, Lechuga, espinacas...
Catequinas El té verde según las últimas investigaciones es clave por su alto contenido en catequinas y polifenoles, que actúan como antioxidantes y activadores del metabolismo. Té verde, Cacao... Cinc, Cobre ...azufre, selenio y manganeso... para la piel y buenos antioxidantes en general... el cinc puede llegar a ser hasta afrodisiaco según algunas fuentes... Gérmenes de trigo, levadura de cerveza, cangrejo, pipas calabaza o girasol, ostras, carne, legumbres, Frutos secos, cereales, cacao
Compuestos sulfurados compuestos órgano-sulfurados que inhiben la carcinogénesis química inducida provocada por algunas substancias. Ajo, cebolla, puerro, cebolletas, chalotes...
Coenzima - Q Mucho más que un antioxidante, pieza clave del metabolismo celular. Carne, vísceras, pescado, sardinas cacao Hesperidina también con acción diurética y antihipertensiva de la hesperidina Cítricos, naranja...
Isotiocianatos pueden suprimir el crecimiento de tumores mediante el bloqueo de enzimas. Coles, brécol, calabaza, mostaza, nabos, berros..
Isoflavonas se relaciona como aliado contra enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y de cánceres dependientes de hormonas como el de mama Soja y derivados .. En mucha menor cantidad: té verde, guisantes, lentejas, garbanzos cacahuetes...
Licopeno responsable del característico color rojo de los tomates Tomate (casi en exclusiva)
Quercetina es un potente antioxidante, encontrado en una gran variedad de frutas y vegetales Uvas, cebolla roja, brécol, toronja y manzanas, cerezas, te verde, vino tinto Taninos también muy potentes para limpiar nuestras arterias (consumo moderado de vino tinto) Vino tinto, uvas, lentejas...
Zeaxantina agudeza visual.. Maíz, espinacas, calabaza... Vitamina C Junto de la vitamina E los dos clásicos con muy potente capacidad antioxidante. Kiwi, cítricos, piña, tomates, brécol, alfalfa germinada, pimientos, espinacas...
Vitamina E La vitamina E es el clásico antioxidante que protege a las células de agresiones externas del tipo: contaminación, pesticidas, humo del tabaco Aguacate, nueces, maíz, aceites vegetales, germen de trigo cereales...
Son los mejores alimentos naturales antioxidantes con enzimas potentes para nuestra salud.

Fuente: alimentacion-sana.org/

martes, 2 de julio de 2013

ALGUNOS CONSEJOS...

El Doctor José Luís Vazquez y Albert Castillón nos dan las claves para mejorar nuestra visión y agudeza visual.




miércoles, 12 de junio de 2013

BETACAROTENO Y RETINOSIS PIGMENTARIA...

El extracto del alga Dunaliella bardawil rico en 9-cis beta-caroteno puede aumentar significativamente la función retiniana en algunos pacientes con retinitis pigmentosa, según una investigación israelí publicada en JAMA Ophthalmology este mes de Mayo.
  Se sabe que en muchos pacientes la enfermedad es causada por un defecto enzimático del ciclo de los retinoides. Dado que el 9-cis beta-caroteno es un precursor conocido del 9-cis-retinal presente en la retina, puede ayudar a corregir estos defectos.
Los investigadores asignaron al azar a 34 pacientes para recibir cápsulas que contenian 300 mg de Dunaliella bardawil (aproximadamente 20 mg de betacaroteno) o placebo, diariamente durante 90 días. Tras un periodo de lavado de 90 días, los pacientes pasaron al otro tratamiento durante 90 días.
En los 29 pacientes que completaron el estudio, en adaptación a la oscuridad, la amplitud de la onda b máxima aumentó en una media de 8,4 microvoltios respecto al valor basal con el tratamiento con betacaroteno y se redujo en 5,9 microvoltios con el placebo, una diferencia significativa.
  No obstante, el beneficio significativo se produjo en sólo el 34,5% debido a que la patogénesis de la retinitis pigmentosa varía entre los pacientes. Se puede suponer que, si bien ciertos mecanismos patogénicos son potencialmente susceptibles a este tratamiento, otros sin embargo no lo son.
No se encontraron diferencias significativas entre los grupos en el campo visual y la agudeza visual mejor corregida. No se observaron efectos adversos.
Hay que tener en cuenta que la toma de suplementos de betacaroteno no está exenta de riesgos. La incidencia de cáncer pulmonar y gastrointestinal se ha demostrado que aumenta en los fumadores y en los trabajadores que estuvieron en contacto con amianto que toman este suplemento.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

ANTIOXIDANTES...

Meso-zeaxantina para la degeneración macular 


En ninguna parte del cuerpo humano es la importancia nutricional de los carotenoides más aparente que en la retina. meso-zeaxantina , un carotenoide natural, es el pigmento amarillo que se encuentra el centro en el segmento posterior del ojo. El mismo pigmento contiene dos otros carotenoides vitales llamados luteína y zeaxantina, ambos de los cuales son cruciales para ayudar a proteger la mácula del estrés oxidativo y filtrar la luz azul dañina longitud de onda. Sin embargo, aunque es claro que los tres de estos carotenoides podría considerarse fundamental, la investigación reciente ha demostrado que el papel de la meso-zeaxantina es probable incluso más importante cuando se trata de frenar AMD. 1
"Lo que hemos visto es que usted puede aumentar su nivel de pigmento macular única, eficiente ya un nivel muy alto si usted tiene meso-zeaxantina en la formulación," confirma el Dr. John Nolan, investigador principal del Grupo de Investigación de pigmento macular en Waterford Instituto. 2
Aunque es posible incluir la luteína y la zeaxantina en la dieta a través de las verduras de hoja de color amarillo y verde como la col rizada y el maíz, meso-zeaxantina es mucho más difícil de adquirir.
Meso-zeaxantina se pueden convertir de la luteína en el centro del ojo y se convierte en un antioxidante especialmente de apoyo. Desafortunadamente, este nutriente no se encuentra en una dieta estándar de América del Norte. Además, algunas personas, especialmente las personas mayores, tienen deficiencias enzimáticas que realmente impiden la formación de la luteína en MZ. Así que, ¿cómo se puede obtener este necesario carotenoides?
Un suplemento que contenga meso-zeaxantina puede garantizar que los ojos de obtener una buena dosis de ese maravilloso antioxidante en su forma transmutada. Recepción de meso-z en su forma transmutada es crucial para aquellos que no tienen la capacidad de convertir la luteína para MZ natural. La obtención de MZ a través de un suplemento diario es verdaderamente el único medio práctico de obtener una dosis correcta.
"A medida que nos adentramos en una sociedad que envejece, el suplemento [es] la clave", explica el Dr. Nolan. "Sesenta y no es viejo ya, pero el 60 tiene un riesgo alto de desarrollar la degeneración macular y la pérdida de la visión central, lo que tenemos que optimizar la nutrición en estos individuos", 2 , añade.
Se ha observado que la luteína, zeaxantina y meso-zeaxantina son extremadamente potentes neutralizadores de radicales libres. Juntos, pueden retrasar la progresión de la DMAE. MacuHealth es un suplemento que combina estos tres carotenoides para enriquecer pigmento de un individuo macular protectora. Los pacientes con AMD debe considerar el tomar una vez al día MacuHealth con el fin de compensar los niveles bajos de meso-zeaxantina.
Promover una mácula sana, nunca es demasiado tarde para empezar a MacuHealth .

¿Qué medidas se han tomado para asegurar que usted reciba su dosis de meso-zeaxantina?

1 http://www.foreseehome.com/documents/45605_MDA_Newsletter.pdf
2 http://www.optometry.co.uk/news-and-features/features/?article=4052

TRADUCCION DE GOOGLE: http://www.amdblog.org/treatments/meso-zeaxanthin-for-macular-degeneration/

sábado, 11 de febrero de 2012

ANTIOXIDANTE PARA LA DEGENERACION MACULAR

Ocuvite Preservision - Tratamiento de la degeneración macular

Ocuvite <b>Preservision </B>(240 tablets) 
Ocuvite Preservision (240 tablets)

La vista es el más precioso de los sentidos. Como "líder" en la investigación de suplementos nutritivos oculares y vitaminas, Bausch y Lomb está consagrado para ayudarle a proteger y mantener la salud de sus ojos.


Bausch y Lomb tiene la línea más completa de suplementos nutritivos y vitaminas para la salud ocular para cubrir una variedad de necesidades generales y relativas a la edad. Estos suplementos se fabrican según normas rigurosas que se aplican a los productos farmacéuticos, utilizando solamente los ingredientes de la más alta calidad.

Vitaminas para los ojos Bausch y LombOcuvite Preservision

Ahora patentado, la fórmula de vitaminas y minerales Bausch y Lomb Ocuvite Preservision® AREDS es la única fórmula de vitaminas y minerales que ha demostrado validez y fue certificada por un estudio del Nacional Eye Institute' s Age-related Eye study (AREDS).

Bausch y Lomb, la sociedad especializada en la salud ocular, anunció el lanzamiento de una nueva vitamina para los ojos. Este producto lucha eficazmente contra la principal causa de ceguera en las personas mayores de 65 años y la principal causa de pérdida grave de vista de personas mayores de 50 años. Llamada Occuvite Preservision, la eficacia de esta vitamina para los ojos se demostró clínicamente en un estudio destacado de 10 años llevado por el Nacional Eye Institute (NEI).

OccuvitePreservision es un nuevo suplemento a base de vitaminas y de minerales indicado en el tratamiento de la degeneración macular vinculada a la edad (DMLA).



"Los pacientes afectados por degeneración macular vinculada a la edad van a obtener mucho beneficio de Occuvite Preservision de Bausch y Lomb ", declara al Dr. John Jantzi de la facultad de optometría de la Universidad de Waterloo. "Aquí, en la Universidad de Waterloo, en el Centro de mejora de la vista, observamos sistemáticamente los efectos devastadores de las pérdidas de vista y sus efectos desfavorables sobre la calidad de vida. Según algunos estudios, los pacientes tienden a temer la pérdida de la vista más que de los otros sentidos. La capacidad de Occuvite Preservision a retrasar la pérdida de la vista representa un descubrimiento capital para millones de pacientes afectados por DMLA en Norteamérica y en las cuatro esquinas del planeta."

El estudio sobre las enfermedades oculares vinculadas a la edad (AREDS) de los NEI ha constatado que las fuertes concentraciones de antioxidantes y cinc presentes en Occuvite Preservision reducen en cerca del 25% el riesgo de evolución del DMLA y reducen en cerca del 19% el riesgo conexo de perder la vista.

Hecha público en octubre de 2001, el estudio AREDS constituye la primera prueba clínica a largo plazo, a doble-anonimato y controlada contra placebo, que ha demostrado el valor de las vitaminas y complementos en oligoelementos en la conservación de la salud de los ojos y de la vista. "Líder" del mercado de las vitaminas oculares, Bausch y Lomb colaboró con los NEI sobre este proyecto, declaró M." Stephen Bartels, PH.D., director de investigación en Bausch y Lomb. "El público se alegrará de saber que" finalmente, por primera vez, existe una formulación precisa de vitaminas y de suplementos en oligoelementos para conservar la salud de los ojos y la vista "."

El complemento Occuvite Preservision de Bausch y Lomb evaluado por los investigadores del estudio AREDS contenía, por tableta: 113 Mg de vitamina C, 100 Mg de vitamina E, 7.160 IU unidades internacionales de beta-caroteno, 17,4 Mg de cinc en forma de óxido de cinc, y 0,4 Mg de cobre en forma de óxido cúprico (el cobre se añadió a las formulaciones de AREDS que contienen cinc para impedir una falta en cobre, la cual puede ser vinculada a elevados niveles de contribución complementaria de cinc). La posología total al día era de dos tabletas, tomadas dos veces al día.

Información más detallada sobre el estudio AREDS figura en la entrega de octubre de 2001 de los Archivos de Oftalmología. Si desea saber más sobre el estudio AREDS o para obtener un breve resumen de los resultados del estudio, visite la web www.NEI.nih.gov/amd .



El DMLA procede de una alteración fisiológica del centro de la retina, la mácula. La mácula es la parte de retina que permite una visión más precisa y más detallada. Permite la lectura, la conducción de un automóvil y la realización de otras actividades que requieren una mirada localizada.

AREDS
La única fórmula clínicamente garantizada

Ayuda a preservar a la salud de los ojos

Fácil de ingerir; 4 cápsulas al día

Bausch y Lomb Ocuvite Preservision® es un potente suplemento de vitaminas, minerales y antioxidantes, a un nivel que es muy superior si se compara con todos los otros suplementos ordinarios de multivitaminas del mercado.


Utilización: Tome cuatro cápsulas diariamente; dos por la mañana y las otras dos por la noche con las comidas.

Suplementos
Dosis diaria (2 cápsulas)
Contiene % de valor diario
Vitamina A (beta-caroteno)
28,640 IU
573%

Vitamina C (ácido ascórbico)
452 Mg
753%

Vitamina E (acetato dl-alpha-tocopheryl)
400IU
1333%
Cinc (o de cinc) *
69.6 Mg
464%
Cobre (o cúprico)
1.6 Mg
80%

 * El óxido de cinc esla forma el cinc más concentrada y contiene un cinc más elemental que cualquier otra sal de cinc (sulfato de cinc o acetato de cinc).

Ingredientes: Vitamina A (beta-caroteno), Vitamina C (ácido ascórbico), Vitamina E (acetato dl-alpha-tocopheryl), Cinc (o de cinc), Cobre (o cúprico).

Otros ingredientes: Gelatina, Glicerina, Aceite de Soja, Lecitina, Cera amarilla, Aceite Annatto, Bióxido de Titanio.

Fumadores y antiguos fumadores: Consultar su médico con respecto a los riesgos vinculados al tabaco y el beta- caroteno

Envíos internacionales!

RECUERDE SIEMPRE, CONSULTAR A SU MEDICO!!!



 

miércoles, 1 de febrero de 2012

COMER UVAS Y PREVENIR LA CEGUERA...

Un nuevo estudio encontró que las uvas tendrían la cualidad de prevenir la pérdida de visión y la ceguera en la edad avanzada, así que come uvas hoy y conserva tu vista siempre.
                                              Imagen: uvas.

Los antioxidantes contenidos en las uvas ayudarían a prevenir la degeneración macular, una de las principales causas de ceguera en la edad avanzada, halló un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Fordham en Nueva York.

Para el estudio se tomaron ratones propensos genéticamente a desarrollar deformación macular, los cuales fueron divididos en varios grupos, cada uno con una alimentación específica: una dieta enriquecida con uvas, una dieta rica en luteína y una dieta simple.

Al final del estudio los investigadores observaron que los ratones que habían consumido las uvas tenían una retina mucho más sana y un riesgo significativamente menor de padecer degeneración macular. Los beneficios de las uvas, además, resultaron ser mayores incluso a los de la luteína.

Alimentos que ayudan a cuidar la vista
“Bastaría consumir uvas generosamente durante toda la vida, especialmente en la juventud, para obtener grandes beneficios visuales en la edad avanzada”, asegura la Dra. Silvia Finnemann, del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Fordham.

La degeneración macular causada por la edad es una condición en la que se deteriora la retina, especificamente una zona llamada mácula lútea, y suele ser provocada por la oxidación que padecen los vasos sanguineos de los ojos.

Para la Dra. Finnemann, éste constituye un hallazgo importante: “La degeneración macular no tiene cura, pero sin duda pueden prevenirse o aminorarse sus efectos, y las uvas jugarían un papel importante para lograrlo. Habría que motivar a la gente a consumir uvas y a disfrutarlas en todas las etapas de su vida, no sólo para cuidar su visión, sino por otros beneficios que pueden tener”.

La Fundación Americana para la Asistencia en Salud (AHAF) informa que la degeneración macular suele ser común en personas mayores, y es una de las principales causas de ceguera; asimismo, se calcula que cerca de 11 millones de personas en el país padecen esta enfermedad en algún grado, y se teme que para el 2050 se dupliquen los casos, llegando a 22 millones.

Fuente:

jueves, 12 de enero de 2012

MAS SOBRE SUPLEMENTOS NUTRICIONALES DE LA RETINA....

Los beneficios en la práctica

En un artìculo anterior se ha referido a profundizar en los resultados del único estudio que nos permite hacer recomendaciones prácticas para suplementar nuestra dieta en el contexto de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Puedes volverlo a leer: http://prevenirlaceguera.blogspot.com/2011/12/suplementos-nutricionales-para-la.html


Este ensayo clínico, llamado AREDS, tiene un buen diseño, seguimiento y número de pacientes. Sintetizando mucho, el dato clave del estudio es un 6% de reducción del riesgo de pérdida visual relevante al tomar a diario dosis concretas de antioxidantes (vitamina A y E, y betacaroteno) y zinc. Y eso no se aplica para prevenir la enfermedad, o en casos de DMAEs leves, sino cuando tenemos una enfermedad avanzada (no más del 20% de los que padecen DMAE).
 La dosis de nutrientes que se utilizó fue muy superior a la que se puede alcanzar con la dieta.



Dicho en otras palabras: no podemos afirmar que una dieta rica en ciertos nutrientes sea útil contra la enfermedad. Además no hay una forma eficaz para prevenirla.

 En cuanto al tratamiento, no hay manera para recuperar visión, y el tratamiento sólo es eficaz en un reducido grupo de personas, y sólo a los que padecen un estadío de la enfermedad que es minoritario. Hablando en cifras, sólo 1 de cada 5 personas con esta degeneración macular son candidatas, y sólo 1 de cada 17 pacientes que tratemos se verá beneficiado. Hablando del global de pacientes con la
enfermedad, sólo ayudaríamos a 1 de cada 84 pacientes.

El estudio que nos da esta evidencia clínica es sólido, y nada nos lleva a en duda sus resultados. Pero haciendo uno poco de números, debemos dudar de la relevancia clínica práctica. A pesar de la presión que un oftalmólogo recibe  por parte de compañías farmacéuticas y pacientes, debemos ser honestos y sinceros. No hemos dado un paso importante para curar, prevenir o frenar la enfermedad.
Y podemos hacer estas consideraciones simplemente objetivando los beneficios reales. Así nos asaltan serias dudas de si es correcto tratar a nuestros pacientes. Pero nos quedan más consideraciones que hacer.

Prescribiendo los suplementos

Siendo conscientes de las importantes limitaciones del tratamiento que vamos a mandar (beneficiamos a 1 de cada 17, y eso suponiendo que nuestros pacientes se comportarán como los del estudio, aunque hay importantes variaciones en la genética, alimentación, factores ambientales, etc), supongamos que estamos decididos a tratar a todo paciente que cumpla los criterios.

Tenemos una oferta amplia de preparados comerciales para elegir así que los vamos a analizar. Primero veremos cuáles se ajustan adecuadamente a las dosis que el ensayo clínico ha demostrado su beneficio, y descartamos los demás. Así estamos haciendo medicina basada en la evidencia, ofrecer a nuestros pacientes lo que realmente funciona: sin ofrecer dosis inferiores u otros compuestos suponiendo o especulando que así también servirá. Con la salud no se especula; se aplica lo demostrado.

Descartados los preparados que no ofrezcan los nutrientes del AREDS, y a la dosis adecuada, de entre los que nos queden podremos aconsejar en función de la comodidad (menor número de tomas al día, tamaño del comprimido, etc), posibles efectos adversos, precio, etc.

Abajo pongo la tabla comparativa: es un listado de los preparados comerciales por orden alfabético, y al final pongo las dosis en el ensayo clínico. Conviene destacar que posiblemente la tabla no sea totalmente exhaustiva; los datos que he manejado no son de fuentes oficiales: al no ser medicamentos no están en los canales de información que utilizamos habitualmente. Además, algunos han cambiado de formulación: he intentado poner la más reciente, que es la que actualmente tenemos disponible. Por último, esto es válido en España; en otros países la información que presento no será correcta. Si existe alguna errata, agradecería que me la hicierais saber.

Nota: es la primera vez que expongo en el blog una comparativa de preparados comerciales. De todas formas entiendo que cumplo la normativa de este proyecto de no hacer promoción o propaganda.
Nombre comercialVitamina CVitamina EBetacarotenoZinc
FV Visual00015 mg
IcapsR60 mg10 mg010 mg
Meralut0000
Meralut soluble0007,5 mg
Nutrof60 mg10 mg07,5 mg
Nutrof Omega60 mg10 mg07,5 mg
Ocuplus60 mg10 mg08 mg
Ocuplus Mega60 mg10 mg08 mg
Ocuvite Lutein30 mg4,4 mg02,5 mg
Oftan Mácula60 mg6,7 mg07,5 mg
Optimina60 mg10 mg010 mg
Preservision 390 mg15 mg07,5 mg
Retilut60 mg10 mg012,5 mg
AREDS500 mg266,67 mg15 mg82 mg
En los prospectos de estos preparados detallan la posología: cada uno de ellos indica si deben tomarse 1 ó 2 comprimidos al día. Veamos realmente cuántos comprimidos hay que tomar de cada uno para llegar a las cifras de referencia del AREDS (en la última fila de la tabla).
  • Para la vitamina C: Hay tres preparados que no la incluyen. De entre los demás, la mayoría necesitan una posología de 9 comprimidos al día. El que menos necesita requiere 6 al día.
  • Para la vitamina E: Nuevamente, hay tres que no incluyen esta vitamina. Del resto, necesitaríamos tomar 27 pastillas diarias para la mayoría de los caso. El que menos necesita 18.
  • Para el Zinc: Hay 1 que no incluye este oligoelemento. De entre los demás, se necesitan unos 10 comprimidos al día de media, y como mínimo 6 para el preparado que más dosis lleva.
  • Para el betacaroteno: aquí está lo más llamativo: ningún preparado lleva betacaroteno. Da igual la cantidad que tomemos, no podemos aportar la cantidad de este nutriente para cumplir los requisitos del ensayo clínico.

Es decir, no tenemos ninguna forma de aportar a nuestros pacientes un suplemento nutricional que haya demostrado un beneficio (aunque sea discreto, como decíamos más arriba).

El motivo más evidente es la ausencia de betacaroteno. ¿Podemos suponer que aun sin aportar betacaroteno podemos ofrecer un beneficio?. No, el diseño del estudio no está preparado para estudiar los antioxidantes por separado. Sí se estudió el Zinc en un grupo, los tres antioxidantes (vitamina C, E y betacaroteno) en otro grupo, y Zinc con antioxidantes en otro grupo (el cuarto grupo era el que tomaba placebo). Sólo se demostró una diferencia significativa en la pérdida visual en el grupo que combinaba todos los elementos: en aquellos que tomaban sólo Zinc o sólo antioxidantes no hubo mejoría con respecto al placebo. Así que sabemos que no podemos quitar el Zinc, ni utilizar sólo el Zinc.

Saltarnos los principios de medicina basada en la evidencia que decíamos antes y suponer que aun sin betacaroteno ofreceríamos beneficio con este tratamiento, además de inadecuado por anticientífico, va en contra del sentido común. Hemos utilizado dosis muy altas de estos compuestos para obtener un beneficio muy discreto, y sabemos que quitando uno de los cuatro (el zinc) ya no obtenemos el beneficio en la agudeza visual. La lógica nos dice que si eliminamos otro elemento, difícilmente podemos esperar un efecto positivo.

Pero aun olvidándonos por un momento del betacaroteno, para los demás elementos la dosis que nos ofrecen están muy lejos de las que necesitamos. Fijémonos por ejemplo en la vitamina E: tomar 18 ó 27 pastillas al día, durante todos los días, para un efecto muy discreto dentro de 5 años, es simplemente absurdo.

Resumiendo: no hay forma de llevar a la práctica los (ya de por sí reducidos) efectos positivos de suplementar nuestra dieta.

Los riesgos

Ya hemos ido destapando una gran parte de esa gran mentira que podemos leer en los prospectos de estos complementos nutricionales. Estas falsedades también están ampliamente difundidas por internet, no sólo en las webs de las casas farmacéuticas que fabrican y distribuyen estos compuestos, sino en páginas de salud, incluso en webs de centros oftalmológicos.

Pero, ¿por qué vender un producto que no va a funcionar y hacernos creer que está basado en evidencia científica, si pueden adecuarlo de verdad a la evidencia científica que tanto publicitan?. Es perfectamente factible crear un comprimido con las dosis del AREDS. Sin embargo no lo hacen, simplemente porque no pueden.

La clave la he dejado caer antes: estos preparados comerciales son suplementos dietéticos, no medicamentos. El marco legal es totalmente diferente. Un fármaco es un preparado que debe demostrar ser eficaz para tratar o prevenir algún problema de salud. Así, un fármaco puede tener efectos adversos, que normalmente son considerados por un médico. Así un individuo está “protegido” de un efecto indeseable de un preparado comercial: se entiende que es el médico el que lo ha prescrito, ha considerado los riesgos y así ha informado al paciente. Existen fármacos que se pueden comprar sin receta médica; son medicamentos en general muy seguros si se cumplen las recomendaciones del prospecto (no tomar más dosis ni durante más tiempo que lo estipulado).

Los suplementos dietéticos, aunque tiene un formato similar (caja, prospecto, pastillas) es un concepto totalmente diferente. No están indicados para tratar, frenar o prevenir ninguna enfermedad, sino que se utilizan para complementar la dieta en caso de que sea necesario, se entiende que por un inadecuado aporte de nutrientes. No deja de ser paradójico intentar encajar en este concepto unos preparados comerciales que aspiran a “tratar” una enfermedad llamada degeneración macular asociada a la edad, y que en ningún momento estamos hablando de que el sujeto sufra un déficit de estos nutrientes.
Pero dejando de lado estas contradicciones, aunque la ley no exija a un suplemento nutricional que sea eficaz frente a una enfermedad, sí exige que sea inocuo. Ya que lo puede utilizar un sujeto sin control del médico, que no sea peligroso para su salud. En cierta medida, recuerdan a los preparados homeopáticos: éstos no son medicamentos porque no han demostrado eficacia alguna, pero son inocuos porque están compuestos nada más que con azúcar. En el caso de los suplementos nutricionales, tienen elementos que afectan a nuestro metabolismo aunque no sean fármacos. Como no son fármacos y están fuera del control médico, deben ser totalmente seguros.

Un Real Decreto del 2003 lo deja muy claro:
PARTE IV: DOCUMENTACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA QUE GARANTIZA LA SEGURIDAD DEL PRODUCTO. El responsable de la comercialización del complemento, debe tener la capacidad de demostrar la inocuidad del producto en base de datos toxicológicos experimentales o bibliográficos en animales de laboratorio y humanos. Los estudios toxicológicos que aporte, se habrán realizado según las recomendaciones de las líneas directrices de la OCDE (o equivalente), y bajo la supervisión de la Unidad de Garantía de Calidad. En caso de no ser así, deberá suministrarse una justificación fundada. Se deberá igualmente informar sobre efectos adversos, e interacciones con alimentos y medicamentos, así como la cantidad máxima recomendada.
Bueno, son vitaminas, antioxidantes y oligoelementos. Sustancias que necesitamos para vivir, son “buenas”, eso no nos puede dañar, ¿no?. Ese es un gran error muy extendido: de las innumerables sustancias que interactúan con nuestra fisiología, no existen “buenas” y “malas”. En ciertas dosis y circunstancias cualquier compuesto que interactúe con nuestra bioquímica puede tanto beneficioso como perjudicial. Por ejemplo, derivados del opio, la muscarina, el curare o la toxina botulínica se utiliza para curar, aunque todos son venenos. Y las vitaminas y minerales, aunque necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo, en dosis altas nos producen problemas de salud, y en grandes cantidades la muerte.

Centrándonos en los compuestos que nos pretenden proteger de la DMAE:
  • La vitamina C: posiblemente el compuesto más seguro de los cuatro. Se elimina fácilmente por riñón. La complicación más frecuente en casos de dosis altas son los cálculos renales. También se han descrito otros efectos: náuseas, vómitos, acidez, retorcijones de estómago, dolor de cabeza, etc. La dosis utilizada para el ensayo clínico (500 mg) se puede entender como bastante segura, aunque en mujeres diabéticas puede una ingesta superior a 300 mg puede asociar un mayor riesgo de muerte. La dosis diaria recomendada (DCI) son 60 mg al día.
  • La vitamina E: dosis altas aumentan el riesgo de sangrado. También puede producir caída de pelo y déficit de cobre. Algunos estudios apuntan que dosis similares a las del AREDS pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata. La DCI es de 10 mg.
  • Zinc: El aporte de grandes cantidades de este oligoelemento puede producir fiebre, tos, dolor de estómago, fatiga, etc. También es característico la deficiencia de cobre, por eso la mayoría de los compuestos que aportan zinc, como los de la tabla de arriba, aportan también cobre. Curiosamente, en el prospecto no explican que incluyen el cobre precisamente para prevenir este efecto adverso. Al igual que la vitamina E, el zinc se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de próstata (en este caso está más sólidamente documentado), para unas dosis próximas a la que se utilizaron en el AREDS. La DCI es de 15 mg.
  • Betacaroteno: Puede causar pigmentación de la piel. No hay ya demasiada información disponible sobre el abuso de esta sustancia en los complementos dietéticos porque se ha retirado: se desaconseja que se tome betacaroteno de cualquier otra manera que no sea en los alimentos habituales. Aumenta el cáncer de pulmón en fumadores, hay algunos indicios de que aumente la mortalidad en general.
Es decir, pensar en tomar unas “vitaminas” para la retina, por si acaso funcionan, porque no puede ser malo, es cometer una imprudencia (por lo menos si alcanzamos las dosis necesarias para que funcione). Separar entre medicamento y vitamina, entra natural y artificial, son diferencias arbitrarias. Existen compuestos químicos que interaccionan con nosotros. Cada uno tiene diferentes efectos para distintas dosis.

Decíamos antes que al ampararse dentro del concepto de complemento nutricional se exige inocuidad. Y eso se consigue al ajustarse a la dosis diaria recomendada (DCI). Repasando los DCI que he mencionado con los datos de la tabla, vemos que los preparados comerciales aportan dosis en torno a estos DCI, y no a las cantidades del ensayo clínico. Por lo tanto, son preparados comerciales legales, pero ineficaces.

¿Por qué las farmacéuticas no han intentado crear un fármaco en vez de un complemento nutricional?. La respuesta a esa pregunta queda entre los laboratorios y las agencias del medicamento (principalmente la EMA europea y la FDA estadounidense). Pero creo que es evidente que lo han intentado o por lo menos planteado. Si una de ellas consiguiera que aprobaran un medicamento con la dosis real se desmarcaría de las demás y se quedaría con el mercado. Teniendo en cuenta la prevalencia de la enfermedad y que se va a utilizar en bastantes más casos de los estrictamente indicados (como de hecho ya pasa con los preparados actualmente comercializados), es mucho dinero. Si no lo han conseguido es porque la evidencia científica a favor es insuficiente, y los riesgos son demasiado altos.

¿Riesgos exagerados?

El problema de tratar la DMAE, ¿es simplemente un asunto de legalidad?. Si tuviéramos a nuestra disposición suplementos nutricionales con la dosis suficiente, ¿deberíamos utilizarlos?. Los sujetos del estudio firmaron un consentimiento informado y les dieron las explicaciones pertinentes, dejándoles claro a qué riesgos se sometieron. Les siguieron de cerca para detectar y tratar los efectos adversos conocidos de cantidades tan altas de esos compuestos. Eso es, investigación, que es necesaria, en sujetos voluntarios y debidamente informados. No confundamos eso con la práctica clínica.
Aun suponiendo que encontráramos alguna manera de aportar betacaroteno, y dosis suficientes de los demás, deberíamos descartar a los fumadores, controlar la aparición de cálculos renales, anemia, ictericia, quizás monitorizar los niveles séricos de zinc y cobre, etc. Y también, lo que se nos puede escapar porque todavía no conozcamos. Al inicio del AREDS no se sabía que el betacaroteno era cancerígeno en fumadores. De hecho, el estudeio no encontró aumento del riesgo de cáncer de pulmón en los fumadores, aunque se riesgo se confirmó en otros estudios. A mitad del estudio recomendaron a los fumadores interrumpir el tratamiento.

Estamos tratando con dosis muy altas y tiempos prolongados de sustancias que no conocemos bien cómo funcionan. Una sabemos que es cancerígena a dosis bajas en fumadores. Pero la vitamina E y el Zinc también están relacionados con otros cánceres. Esas asociaciones las vamos conociendo con el tiempo, pueden ir apareciendo más.

Un párrafo del informe del AREDS resulta bastante esclarecedor al respecto:
We have followed participants for an average of 6.3 years and have observed no serious consequence but we do not know the longer-term health effects of supplementation with these high doses of vitamins and minerals. Following the unmasking of study participants, all consenting participants will be followed for at least another 5 years.
Que podríamos traducir como:
Hemos realizado un seguimiento de los participantes de 6.3 años de media y no se han observado consecuencias serias, pero no sabemos los efectos en la salud a largo plazo con la suplementación de grandes dosis de vitaminas y minerales. Tras la finalización del estudio, todos los participantes que así lo consientan serán seguidos durante al menos 5 años.
Pongamos honestamente en la balanza los posibles beneficios, y los riesgos, no sólo los que ya conocemos, si no los que todavía nos quedan por descubrir.

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=867

viernes, 30 de diciembre de 2011

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES PARA LA RETINA...

UNA OPINION SOBRE LOS SUPLEMENTOS NUTRICIONALES: ANALISIS Y EXPLICACION...

Diseño

Se trata de un estudio multicéntrico (en diferentes centros de investigación en Estados Unidos) que estudió un total de 4.757 pacientes. Cada paciense se asignó aleatoriamente a uno de los dos grupos, el de tratamiento o el control.
En el grupo de tratamiento se les aportaba una serie de nutrientes que en otros estudios previos apuntaban la posibilidad de que fueran beneficiosos para la enfermedad. Se trataba de una serie de antioxidantes y un oligoelemento.
 Los antioxidantes eran: vitamina A, vitamina C y beta-caroteno.

 El oligoelemento era el Zinc. En el grupo control se les estuvo aportando un comprimido de placebo, en apariencia igual al que se le dio el grupo control. Los sujetos a estudio y los investigadores que realizaban las exploraciones no sabían a qué grupo pertenecían.

Todos los pacientes padecían degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que se clasificó en cuatro categorías de severidad, siendo la categoría 1 con mínimas lesiones en la mácula y la categoría 4 el grado más avanzado de la enfermedad. El seguimiento fue de 6.3 años, aunque los resultados se muestran a los 5 años de seguimiento. Se estudia la progresión de la enfermedad (el número de pacientes de cada grupo que pasan a una categoría más avanzada de DMAE) y la pérdida visual.
También hay otros objetivos en el estudio .

 Estudiaron si el tratamiento retrasaba la aparición de cataratas, que no lo hacía. Y realizaron una encuesta nutricional, que sirvió por ejemplo para diseñar el AREDS2, pero que ahora no nos aporta el grado de evidencia que queremos.

Se trata de un estudio, indudablemente bien diseñado, con un número grande de pacientes y un seguimiento suficiente. Podemos encontrar alguna limitación para aplicar los resultados en nuestro medio. Los sujetos estudiados fueron todos estadounidenses. Dado que se trata de un estudio sobre nutrientes, la dieta varía bastante de unos países a otros, y más de unos continentes a otros. También hay que tener en cuenta los factores genéticos, demostrados en esta enfermedad, que varían de unas poblaciones a otras. Con lo cual los resultados pueden no ser fácilmente extrapolables.

Resultados: la media verdad

Son muchas webs y folletos las que nos hablan de la evidencia científica del AREDS, lo que justifica que tomemos pastillas para prevenir la degeneración macular. También en algunos sitios utilizan este estudio para afirmar que una dieta rica en vitamina A, C, etc, nos ayuda a tener los ojos más sanos.

¿Y de qué se trata?.
El riesgo de que la enfermedad avance disminuyó un 25%. Este sería el resumen de los resultados cuyo texto original tenemos acà: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1462955/?tool=pubmed .
Un 25% es mucha reducción. El estudio está muy bien diseñado, así que podemos hacer caso a estas cifras.
El problema es que cuando resumimos demasiado, se nos pueden escapar detalles importantes.

Matizando un poco

Lo que acabo de decir, esa reducción del 25% en el riesgo, no es mentira. Pero si no explicas más, fácilmente nos lleva a conclusiones equivocadas.

Lo primero, que de las 4 categorías de la enfermedad, sólo en los estadíos 3 y 4 el tratamiento demostró ser eficaz. Teniendo en cuenta que se estima que un 80% de la población mayor de 70 años se encuentra en las categorías 1 y 2, la posible eficacia se limita bastante.
Luego tenemos la falacia del riesgo relativo frente al riesgo absoluto, que ya se ha comentado en otros blogs .
 Las cifras son que en las categorías 3 y 4 el grupo placebo tenía un riesgo de progresión del 28%, y en el grupo de tratamiento hablamos del 20%. Sería entonces una disminución del 8% de riesgo absoluto. La cosa cambia bastante. Presentar los resultados como riesgo relativo (25%) siempre “infla” los resultados. Si hablamos de riesgo absoluto (8%) nos hacemos una idea más real de lo que está pasando. Si a eso añadimos que sólo es eficaz en una minoría de personas con cambios degenerativos en la retina, vemos que la cosa cambia.

Sin negar la evidencia científica (el resultado es estadísticamente significativo) conviene ponerlo en su contexto. También podemos sacar las conclusiones contando la otra parte de la historia: para la gran mayoría de personas, el tomar dosis altas de antioxidantes no sirve para nada. Y para un pequeño grupo de población, el beneficio es bastante limitado: cuando una persona concreta en el estadío “tratable”, se toma la pastilla con los antioxidantes y el zinc, lo más normal es que no se beneficie. Tenemos que tratar a 12 pacientes para que, por estadística, uno de ellos se pueda beneficiar del tratamiento.

La pérdida visual

Creo que hay una conclusión más importante que lo de pasar de una categoría a otra en su enfermedad. Esas categorías se han establecido examinando fotografías de fondo de ojo. Que tiene una importancia incuestionable para la investigación, pero las preguntas que un oftalmólogo se hace son otras. Examinar el fondo de ojo e identificar lesiones es fundamental, pero la finalidad es preservar la visión. Y si me planteo tratar o no a un paciente, tengo que saber, o estimar, qué cantidad de visión puedo hacerle recuperar. O cuánta visión evito que pierda. Por lo tanto, los resultados que presenta el estudio de prevención de pérdida visual creo que son más importantes. Establece una definición de “pérdida visual relevante”, y compara los riesgos entre el grupo tratado y el grupo placebo. Nuevamente, en los estadíos 1 y 2 no hay beneficio. Y en las categorías 3 y 4 tenemos una pérdida visual del 29% en el grupo placebo, y 23% para los que toman antioxidantes y zinc.
Es decir, reducimos el riesgo absoluto en un 6%. Necesitamos tratar a 17 pacientes en estadío avanzado de la enfermedad para que, por estadística, 1 se vea beneficiado. Es decir, un resultado peor que el 8% de antes.

Conclusiones

Por una parte, no hay evidencia ninguna de que podamos prevenir la enfermedad con aporte nutricional. Por otra parte, las dosis de antioxidantes y zinc en el estudio son muy altas, que no se consiguen sólo con una dieta más rica en frutas y verduras.

Por lo tanto, esas afirmaciones tan optimistas que podemos leer por ahí, y que comentábamos al principio del artículo (que si prevenimos la DMAE, que si las verduras son buenas para los ojos) no están basadas en criterios sólidos.
Olvidándonos entonces de la prevención y de recomendar una dieta más vegetariana, tenemos al paciente con la enfermedad instaurada y la posibilidad de mandar un complemento nutricional para alcanzar las cifras utilizadas en el AREDS.

Entonces, ¿qué hacemos?. ¿Un paciente con DMAE debe tomar estos suplementos?.
Vemos que los resultados no son tan buenos como parecían. No se reduce en global un 25% el riesgo. Si hablamos de pérdida visual, sólo se beneficiarían 6 de cada 100 pacientes que tratáramos, y sólo seleccionando los cuadros más avanzados (una minoría).

Por otro lado, estas conclusiones serían válidas en un ámbito geográfico muy distinto: las características genéticas y de alimentación varían mucho entre la población estadounidense y la española o la hispanoamericana. Así que, aunque se trata de un estudio bien diseñado que aporta evidencia científica indudable, no es tan fácil llevar estas pruebas a la práctica clínica.

Y nos falta un detalle fundamental: hablamos de beneficios pero no de riesgos. La decisión de prescribir un tratamiento depende de un balance entre riesgos y beneficios.

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=846

sábado, 3 de diciembre de 2011

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES Y LA RETINA...

En países desarrollados, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las causas más importantes de pérdida visual.

No tenemos un tratamiento satisfactorio, por lo que la demanda de una solución es alta. Se trata de una demanda de los pacientes, que buscan una forma de curar o frenar su enfermedad; de las compañías farmacéuticas, porque se trata de un sector de población muy amplio y motivado a adquirir una solución; y de los médicos, para poder ofrecer algo que funcione a sus pacientes.


Todos queremos un tratamiento que funcione. Y eso hace que podamos perder la objetividad y nos apresuremos a sacar conclusiones. Porque la realidad no depende de nuestras aspiraciones, y la única forma de obtener respuestas fiables a nuestras preguntas es siguiendo escrupulosamente el método científico. Y para la DMAE existen estudios científicos de diferentes ámbitos (investigación básica, epidemiológica, clínica) que apunta la posibilidad de que una serie de nutrientes influye positivamente, frenando en cierta forma la enfermedad. Y eso está muy bien, es una vía de investigación prometedora. Pero por lo que hemos dicho antes, por las expectativas y los intereses creados, no debemos sacar conclusiones precipitadas.

El tema no es fácil. No se trata de una ausencia de evidencia científica. Hay indicios sólidos que nos dicen que el aporte de ciertos elementos de la dieta (pigmentos visuales, ácidos grasos, oligoelementos) modifican o alteran la historia natural de la enfermedad.

Estamos efectivamente actuando en el mecanismo bioquímico. Pero no hay ensayos clínicos que nos permitan contestar directamente a las preguntas que deberíamos responder cuando a un paciente le ponemos un tratamiento: con este complemento dietético que le mando a mi paciente (con una serie de características concretas de dieta, genética, factores de riesgo, etc), ¿en cuanto reduzco el riesgo de aparición o progresión de DMAE?. ¿Cuanta agudeza visual de media estoy previniendo de perder si trato a un grupo o población?. ¿Cuánto tiempo hay que tratar? ¿Hay algún tipo de personalización en dosis de acuerdo a características individuales?. Éstas y más preguntas están en la actualidad sin contestar, y más en un medio europeo: los estudios con más evidencia científica, en los que se sustentan los tratamientos actuales (se llaman AREDS y AREDS2, hablaré de ellos en próximos artículos) están realizados en EEUU, con una población demasiado diferente como para poder extrapolar con comodidad los resultados.

Por lo tanto, ni podemos desechar la hipótesis de los complementos nutricionales porque hay suficientes indicios, ni podemos concluir que es un tratamiento totalmente demostrado porque quedan muchas lagunas por solucionar.

Tipos de investigación

Hoy no nos vamos a meter de lleno en el tema, sino que daremos unas pequeñas nociones de cómo funciona la investigación. No toda publicación científica es evidencia científica. No todo “paper” que aparece en una revista científica, aunque sea prestigiosa, debe tomarse como una afirmación indiscutible. De hecho, nada en ciencia puede tomarse como indiscutible, porque precisamente la esencia del método científico es que no hay dogmas, todo es revisable y cuestionable. La fortaleza de una teoría viene de:
  • El diseño del estudio. El propósito del experimento o estudio se encamina a algo. Los propios investigadores hacen de “abogado del diablo”, tanto al diseñar el experimento como tras publicar los resultados. Intentan eliminar todos los sesgos y errores posibles y que lo que pretenden afirmar sea consistente.
  • La revisión por pares, respuesta de la comunidad científica tras las publicaciones. Otros expertos en el tema intentan buscar debilidades y limitaciones al estudio.
  • La reproductibilidad: otros investigadores independientes replican el experimento, ensayo, etc, con otras condiciones. Así se demuestra la “universalidad” de las afirmaciones, y se descartan errores de la primera investigación (involuntarios o intencionados, que también hay científicos deshonestos) .
  • La durabilidad: años después de continua revisión y puesta a prueba, los resultados siguen siendo válidos. Y otras hipótesis basadas en la primera demuestran ser también correctas.
De todos estos elementos, he puesto en primer lugar el diseño del estudio. Por la propia naturaleza de éste, puede servir para diferentes cometidos. Para entenderlo mejor podemos simplificar el tipo de investigación en básica o aplicada, como explicaban este mismo mes en Amazings. La investigación básica, es la que se realiza en el laboratorio, con componentes básicos de la enfermedad que estamos estudiando. Podemos tratar con células, con muestras de tejido, con ADN, o incluso con moléculas. Un resultado positivo no nos demuestra que hemos encontrado curación para una enfermedad. Apuntan una hipótesis razonable, indican una posibilidad. Nos da motivos y justificación para invertir dinero en más investigación básica para avanzar, o dar el salto a la investigación aplicada o clínica. En ésta, se trabaja con individuos, fuera del laboratorio. Pasamos de condiciones “in vitro” a estudiar “in vivo”. Antes teníamos aislada una pequeña parte de la “realidad” del individuo, ahora tenemos a un organismo completo y vivo, y debemos comprobar que las cosas siguen funcionando.

Por lo tanto, la investigación básica aporta indicios, líneas de investigación. No es evidencia científica directa que podamos aplicar en la práctica. También tenemos estudios epidemiológicos, que son observacionales y no intervencionistas, que aunque ya hablamos de estudiar a humanos vivos, con enfermedades “reales”, y a veces nos pueden abrumar con grandes números (muchos sujetos investigados, poblaciones diferentes, seguimiento amplio), en general tampoco nos aportan evidencia práctica. Pretenden relacionar una serie de variables o factores con una enfermedad. Así encontramos factores que se asocian con más o con menos prevalencia o incidencia.

 Serían factores que “de riesgo” o “protectores”. Pero una correlación estadística no implica causalidad. Siempre puede haber el llamado sesgo de confusión. Una tercera variable que no conocemos y que relaciona ambos elementos. Estos estudios epidemiológicos son útiles para encontrar líneas de investigación, proponen hipótesis que deberán ser verificadas con ensayos clínicos. En este sentido, son parecidos a los de investigación básica.

Dentro de los estudios intervencionistas, la experimentación en animales suele ser muy importante en el ámbito de la investigación médica. Si el modelo animal es suficientemente parecido al humano, se reproducen bastante bien el entorno biológico que carece la muestra de tejido, la célula o la molécula aislados. Podemos realizar la actuación o tratamiento y tener grupo control, así controlamos la variabilidad. Aunque en general tiene más “peso” en evidencia que la investigación básica o epidemiológica, no siempre podemos extrapolar del animal al ser humano. Además, a veces la enfermedad o lesión a estudiar no existe de la misma manera en animales, o no la podemos reproducir de la misma forma.

El estadío final, el tipo de estudio que valida o descarta lo que apuntan las otras modalidades es la investigación clínica, normalmente en forma de ensayo clínico. Es decir, tratar con seres humanos reales, con la enfermedad real. Para evitar la variabilidad (la enfermedad evoluciona de manera diferente en cada individuo) se reparte de forma aleatoria la muestra en grupo de estudio y grupo control. Se utiliza placebo en el grupo control, y nadie (ni los sujetos del estudio ni los investigadores) saben quién se trata de verdad y quién no. Este tipo de diseño, y no otro, empieza a ofrecer evidencia científica que podemos llevar a la práctica. A partir de resultados positivos de ensayos clínicos podemos comenzar a recomendar un tratamiento a nuestros pacientes, y no antes.
Y aun de esta forma, tenemos que cuidar la extrapolación: que se puedan aplicar realmente las “certezas” del grupo estudiado a los paciente que uno tiene.

Unos ejemplos

Para aclarar todo este batiburrillo de investigaciones diferentes, voy a dar algún ejemplo de investigación en DMAE que es útil en el conocimiento de la enfermedad, pero que no podemos llevar todavía a la práctica clínica.

Un artículo de este mismo año (1) relaciona la ingesta de ácidos omega-3 y de pescado con una menor incidencia de DMAE. Dejando de lado que estudia un sector bastante reducido y poco representativo de la población, mediante un cuestionario van siguiendo quiénes toman más o menos pescado y una serie de ácidos grados de este origen. Encuentran menos DMAE en el grupo que toma más ácidos grasos de este tipo. ¿Este tipo de dieta protege de la enfermedad?. Puede ser. O no, igual las mujeres que llevaban esta dieta se “cuidaban” de otra manera haciendo más ejercicio, u otra modificación del estilo de vida que desconozcamos. O incluso su “gusto” por el pescado sea un condicionamiento genético, de genes próximos a los que predispongan a la DMAE. No podemos asegurar que tomando más pescado realmente podamos prevenir la DMAE. Este sería un ejemplo de estudio epidemiológico: aunque sea prospectivo y en cohortes, no intervenimos nosotros ni repartimos en grupos aleatorizados, son los sujetos los que deciden su dieta en función de variables desconocidas y descontroladas para los investigadores.

Existen numerosos estudios in vitro (2) que estudian diferentes moléculas presentes en los fotorreceptores y el epitelio pigmentario (la zona de la retina donde aparece la enfermedad). En particular, la luteína y la zeaxantina juegan un papel fundamental en el metabolismo de estas células, protegiéndola de diferentes daños. Se trata de pigmentos de origen vegetal (carotenos) que tomamos habitualmente en verduras, en especial las de hoja verde (verde oscuro). Eso está bien, estamos conociendo algunas rutas metabólicas de estas células que probablemente estén implicadas en la producción de la enfermedad. Pero, ¿conocemos todas las vías metabólicas?. ¿Este mecanismo es el más importante?. La respuesta es no. No conocemos toda la bioquímica ni la fisiología de estas células ni de la DMAE. ¿Podemos considerar esta enfermedad como de causa carencial; ocurre cuando hay un déficit en la alimentación, cuando no comemos estos pigmentos visuales?. Pues la respuesta es que no, la causa no es un déficit de de estos alimentos. Por lo tanto, aunque estudios de laboratorio concedan importancia a estas moléculas, no quiere decir que al sujeto con la enfermedad le falte aportar más. Este es un ejemplo de estudio básico que aporta conocimiento sobre la enfermedad, pero no evidencia científica práctica sobre cómo tratarla o prevenirla.
—-
1. Dietary ω-3 fatty acid an fish intake an incident Age-related Macular Degeneration in women. Christen WG, et al. Arch Ophthalmol. 2011;129:921-29

2. Por poner un ejemplo: Sujak A, Gabrielska J, Grudzinski W, Borc R, et al. Lutein and zeaxanthin as protectors of lipid membranes against oxidative damage: the structural aspects. Arch Biochem Biophys. 1999;371:301–307

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=834
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Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia

Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia
No soy escritora, ni pretendo serlo, solo tuve la necesidad de dar un mensaje de aliento, dejar palabras positivas e informar, porque ese es el objetivo que tengo muy fuerte.Una enfermedad sea cual sea, puede vivirse de dos maneras: sentado lamentándose por lo que no se tiene o seguir adelante afrontando lo que nos tocó. Mi historia es simple, sencilla, pero escrita con el corazón.Estoy convencida que si sale de nuestro interior seguramente será suficiente para que te emocione, te movilice, te lleve a tomar la vida con otra mirada.Seguir siempre y a pesar de caer, ¡volver a levantarse! “Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve con el corazón…”