Para tener en cuenta

La información es proporcionada solo con fines informativos y no debe ser usada con fines de diagnóstico o tratamiento. Además no debe sustituirse para diagnóstico y tratamiento profesional. No soy oftalmologa, solo presento noticias e informes que no suplantan la información del medico profesional.
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sábado, 14 de octubre de 2017

UN SER HUMANO ES MAS QUE SUS OJOS

Una mujer camina a orillas del lago Ontario haciendo sonar una piedra en una reja. Acaba de enterarse de la muerte de su madre en la otra punta del continente y la luz del atardecer, que percibe en forma difusa a través de los colores, acompaña su recorrido doliente. Una mujer delgada, desnuda, se estira hasta el infinito en una pose de danza, alguna de las que no hace mucho presentaba en su oficio de modelo para pintores. Una mujer activa barre el suelo de su departamento a pie pelado.

Cada cual fija la vista en lo que le conmueve o le llama la atención.
 Cuando se trata de una película dirigida por una realizadora que prácticamente solo ve luces ysombras, debido a un proceso paulatino de ceguera, la situación va del asombro a la curiosidad y la emoción. 

Alguien del público se sintió conmovido al verla pintarse los labios frente un espejo, ante la mirada expectante de la nieta. Una amiga de la adolescencia, al contemplarla haciendo los trabajos domésticos. Yo, al escucharla decir que tuvo que dejar de ir a clases de tango, porque el salón donde bailaba era poco iluminado  y como solo veía sombras se deprimía con la oscuridad.

Niña sombra es el relato de una cineasta independiente, María Teresa Larraín, que cuando estaba terminando su penúltimo documental , El juicio a Pascual Pichún,descubre que se está quedando ciega, debido a una condición genética. Eso fue en 2007 aproximadamente, en Toronto (Canadá), donde reside desde 1976.

 El estreno de esa película  y la muerte de su madre la trajeron de vuelta a Chile. Entonces, habiendo abandonado otros dos proyectos en desarrollo, inició Niña sombra  que si bien es autobiográfica sitúa en contexto las experiencias cotidianas de los no videntes.

“Esta es una película que nace de la desesperación. Tenía que mostrar lo que me estaba pasando” dijo la realizadora durante el estreno en Sanfic, festival de cine independiente de Santiago, a fines de agosto. Lo cuenta también en el filme: «Si hubiese sido artista habría pintado mi dolor. Si hubiera sido escritora hubiera escrito acerca de esto, pero como trabajaba en imágenes tenía que hacer esta película».


Concretar este proyecto la enfrentó a varios desafíos: por una parte dirigir el trabajo de cámaras con muy poca visión; por otra, encontrar un punto de vista que diera cuenta desde esa  mirada. Fue un trabajo largo que en su desarrollo logró apoyos en Chile (Consejo Nacional de la Cultura) y Canadá, y también en festivales donde mostró los primeros avances (Barcelona, Buenos Aires).

 El resultado final ha sido un filme de gran luminosidad y humanidad que, como escribe su directora, «va mucho más allá de la ceguera, porque un ser humano es mucho más que sus ojos»

El proceso

Hasta ese minuto Larraín- que estudió leyes y teatro en Chile y, posteriormente, Radio y Televisión en la Ryerson University de Toronto- había hecho una carrera como cineasta independiente y desempeñado oficios diversos, además de criar un hijo que ahora vive en Costa Rica. Lo de la pérdida de visión era algo anunciado, pero no una certeza (su madre tuvo la misma enfermedad y también un hermano). La sentencia fatídica se cumplió- según relata en la película- un día en iba pedaleando en su bicicleta a orillas del lago Ontario. Entonces tropezó, cayó y al levantarse solamente veía sombras.

Al comienzo decidió no contarle a nadie lo que estaba ocurriendo, excepto a la especialista que la atendió, para no despertar lástima entre sus pares; procesar el dolor en soledad y cerrar las puertas, convencida que nunca más podría trabajar como artista. ¿Cómo podría hacer cine alguien que no ve más que sombras?
La muerte de su madre y el regreso a Chile marcaron una nueva senda: “Un día iba caminando por el centro de Santiago y me sentí perdida. 

Un vendedor ambulante que había sentido mi bastón me tomó del brazo y me ayudó” cuenta. Durante meses y años siguió su rutina- la de María Abaroa, Andrés Albornoz, Carlos Marconi- y más de una vez tuvo que sufrir el efecto de los gases lacrimógenos que carabineros dispararon indiscriminadamente en las calles de Santiago. Ellos, los no videntes del centro, se transformaron en maestros de vida:
– De los vendedores ambulantes aprendí que lo más terrible no es perder la luz sino perder la dignidad. Cuando te miras en el espejo y no  ves tu cara, como que pierdes la identidad. No me encuentro ¿quién soy yo. Y la identidad está relacionada con la dignidad. No ves, no te ves. Te preguntas ¿qué voy a hacer, cómo me voy a valer ?

 La gente ya no te trata igual cuando te ve con el bastón. Tienes que reconstruirte entera de nuevo. Los vendedores están trabajando en la calle día y noche, con lluvia, con sol sacándose la mugre. ¿Y por qué lo hacen? Porque quieren seguir trabajando, porque no quieren mendigar. También me pasa a mí: si puedo valerme por mi misma y ganarme la vida eso va permitir tener mi dignidad. Por eso es que quiero trabajar, aunque sea ciega – me dice.



Teresa dio este argumento a las autoridades canadienses cuando descubrió que se estaba quedando ciega y pidió una pensión de invalidez. Había trabajado y cotizado durante 30 años en ese país y sentía que era su derecho. Entonces se la denegaron, porque seguía estando activa. Cuando casi no le quedaba dinero en la cuenta ni esperanzas en el juicio salió el dictamen. El jurado le daba la razón y celebraba su dignidad y ética profesional.


Es esa ética profesional y de vida la que  ha marcado su trayectoria en cine: desde el corto documental Looking for Findley, acerca del escritor y dramaturgo canadiense Timothy Findley, hasta Niña Sombra,  pasando por Amor amargo (sobre la violencia doméstica) y El juicio a Pascual Pichún, que habla del despojo y del enfrentamiento entre culturas. Larraín dice que le interesa mostrar la inclusión sexual, racial, étnica y la diversidad en sus más distintas formas, porque es una manera de construir una sociedad verdaderamente democrática.

Antes del cine trabajó en oficios diversos: como asistente judicial, como modelo, en proyectos de desarrollo social con mujeres inmigrantes. Luego cursó estudios de Radio y Televisión en la Ryerson University de Toronto y desde 1984, cuando se graduó, comenzó su carrera como cineasta independiente .
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Teresa había decidido que esta sería su última película. Sin embargo, desde que estrenó Niña sombra en Docs Barcelona, en mayo, ha debido responder muchas veces la misma pregunta ¿está decidida a hacerlo?. Su forma de mirar sin ver es un aporte que ha sido destacado por el público y la crítica. Y ella, que ya había reflexionado la posibilidad de trabajar en el ámbito del sonido, lo piensa. 

De hecho, hubo una estrecha colaboración con los responsables de la banda sonora (Daniel Pellerin en Canadá y Pedro Ormeño en Chile) y el creador de la música, Jorge Aliaga. Dice: “Quería que allí estuviera reflejado un proceso que ha sido doloroso, pero de crecimiento, de descubrimientos y alegrías”. Lo logra.

Actualmente está preocupada de llevar la película al circuito de festivales que partió en Barcelona esperando que pueda estar en distintas partes de Chile y en otros festivales internacionales fuera del país. Con la productora que la secunda también está explorando la venta a televisión y la salida en DVD. La carrera por la distribución ya ha comenzado. Joan Gonzalez, director de Docsbarcelona y director de Parallel 40, compró Niña Sombra y a partir de Marzo del 2017, la película será exhibida en salas de cine y en espacios no comerciales, a lo largo de España y Andorra.

En estos días María Teresa se prepara para su regreso a Canadá. En el país del norte está desarrollando dos proyectos: una exhibición itinerante que llevará la película a diferentes localidades en Chile, Costa Rica y Canadá, y un proyecto Transmedia dirigido por y para personas con discapacidad. También cursa Estudios de la Discapacidad en la Ryerson University.

Al cabo de los años ha logrado armonizar la relación con ambos países:
– Siempre he tenido un pie acá, pero sería muy difícil elegir, porque también formo parte de Canadá donde estoy muy inserta: trabajo y vivo en una cooperativa y participo en los procesos sociales. Con Chile tengo una relación más visceral, más profunda. Me reconozco en cada esquina, la gente me saluda en las calles y me involucro con los grupos de una manera más emocional, si tu quieres.

 Lo que se vive hoy en Chile no es tan distinto de lo que se vive en Canadá: hay luchas particulares pero los procesos son más o menos los mismos: allá también hay un debate por la democracia, por la exclusión que surge de todo el proceso del llamado terrorismo que a veces solamente esconde al rascismo. 

Acá esa intolerancia se da de otra manera, con las comunidades indígenas, por ejemplo; con los inmigrantes. La gente quiere inclusión, pero con dignidad y con participación en la construcción del proceso democrático– concluye.

Fotografías Cortesía Maremoto Productions


martes, 25 de julio de 2017

LA BAJA VISION NO NOS CONVIERTE EN PERSONAS INUTILES...

La periodista Vanesa Proaño reivindica más libros en formato accesible y recuerda a las editoriales que «hay nicho de mercado»

Proaño participará en la Feria del Libro de Sevilla en una mesa redonda sobre lectura y discapacidad visual
Manuel Olmedo


El escritor Jorge Luis Borges definió su ceguera como un «lento crepúsculo» que duró más de medio siglo. El actor Johnny Deep esconde bajo sus gafas de cristales oscuros su ojo izquierdo prácticamente ciego y el derecho con una considerable miopía. Los de Paul Newman, que encandilaron a generaciones enteras, eran azules y también daltónicos. Son sólo algunos ejemplos de destacados personajes cuyos problemas de visión no les han impedido hacer cosas grandes. 

La periodista Vanesa Proaño ha recopilado hasta treinta nombres relevantes con un denominador común: comparten alguna dificultad en la vista. Mañana, en el marco de la Feria del Libro de Sevilla –en la pérgola, a partir de las 18:00 horas– los enumerará para «dar visibilidad a un colectivo que está en la sombra». Proaño participará en la mesa redonda «El derecho a la lectura para las personas con discapacidad visual», organizada por la asociación Mácula-Retina. También aportarán sus opiniones Ignacio Montero, presidente de la Sociedad Andaluza de Oftalmología; y Juan Manuel Flores, delegado municipal de Bienestar Social. María José Collado recitará poemas de Borges y John Milton.

La historia ha dado grandes personajes con problemas de visión, pero actualmente hay 285 millones de personas anónimas, según la Organización Mundial de la Salud, con algún tipo de discapacidad visual. Muchas de ellas son «lectores empedernidos» como Proaño. Hombres y mujeres que aman la lectura «a pesar de que tus ojos te traicionan». Ella padece degeneración macular húmeda en el ojo derecho, justo en el centro. En el izquierdo, «por suerte», el problema está en la periferia. «Esa visión central es la que me ayuda a hacer las tareas del día a día, a leer y escribir».

 En la cita de mañana también quiere poner sobre la mesa la multitud de clichés que tienen que soportar las personas no sólo ciegas, sino las que sufren algún tipo de dificultad en la visión, además de plantear varias reivindicaciones. «La baja visión no nos convierte en personas inútiles», subraya, puesto que «no somos ciegos ni vemos negro, sino que percibimos el mundo de una manera distorsionada, fragmentada o rota». E insiste: «Quiero que la gente sepa que existimos, que tenemos una serie de necesidades que no están cubiertas por el Estado ni por organizaciones como la ONCE. Precisamente, no puedo entrar en esta entidad porque no llego al nivel de ceguera que reclaman, por lo que no puedo acceder a su biblioteca de audiolibros ni a otras ventajas que me pueden ayudar a leer, como las lupas».

Últimamente se ha decantado por la literatura de ciencia ficción, con títulos como «El marciano», de Andy Weir, y «Ready player one», de Ernest Cline. De este autor quiere leer ahora «Armada», una obra que está buscando en internet, en audiolibro, pero «no la hay». También releyó «1984» de George Orwel «cuando Trump accedió a la presidencia de Estados Unidos». Tiene muchas limitaciones a la hora de enfrentarse a un libro. «Veo manchas en las páginas, líneas torcidas, el ojo se me cansa mucho. He tenido que dejar el libro de papel, esa letra minúscula no la soporto».

 El libro electrónico «es un alivio porque puedo regular la luz y poner las letras a un tamaño mayor». Sin embargo, tal y como recuerda, sólo entre un 1 y un 5 por ciento de los libros que se publican lo hacen también en formato accesible, un porcentaje «desolador». «Los audiolibros no sólo los compran las personas con baja visión. En Estados Unidos, en Amazon, ves que las últimas publicaciones tienen su versión en este formato», subraya, al tiempo que lanza un aviso a navegantes. «Estamos en el siglo XXI, están irrumpiendo las tecnologías cada día y hay que aprovecharlas. Están cambiando los hábitos diariamente», por lo que confirma a las editoriales que «hay nicho de mercado en este ámbito».

En 2013 se firmó el denominado Tratado de Marrakech, impulsado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) para facilitar la creación de versiones de libros y otras obras protegidas en un formato accesible. «Entraba en vigor en 2016 y está todo en pañales», critica. Un documento que no tiene un carácter comercial, sino «humanitario y social». 

Sí está haciendo una labor más efectiva la asociación Mácula-Retina. Proaño se acercó a la entidad el pasado mes de agosto, precisamente cuando atravesaba una recaída. «Contactamos con varias asociaciones y sólo nos contestó Jacinto –su presidente–». Los consejos y la experiencia vivida le llevan a concluir que «nos encaminamos hacia una sociedad miope». «La gente tiene muy malos hábitos, leemos con una iluminación escasa y nos colocamos los textos muy abajo, y ese ángulo es lo peor», además de tantas pantallas de móviles que «cada vez provocan más problemas visuales».


lunes, 26 de junio de 2017

DE QUE COLOR ES LA CEGUERA...

La realizadora María Teresa Larraín aborda su experiencia personal respecto de cómo se transformó en una persona no-vidente.

 “Al principio quería hacer una película sobre los vendedores ambulantes, pero ellos me dijeron que si los iba a filmar, también tenía que aparecer yo. Ellos me obligaron a enfrentar mi ceguera y a empezar a contar el documental desde mi punto de vista”.



Lentamente la angustia se fue apoderando de los días de la cineasta María Teresa Larraín. La oscuridad se posó en ella de pronto, en medio del montaje de uno de sus proyectos. Los días se extendieron. La desesperación. Sin embargo, la inminente ceguera abrió un camino: la filmación del documental Niña Sombra.

“Empecé a perder la vista cuando estaba viviendo en Toronto durante la edición de mi última película: El juicio de Pascual Pichún (2007). En el montaje de la cinta perdí la visión de un ojo. Me desesperé, porque sabía lo que significaba esa señal. El final estaba cerca”, cuenta la directora, quien vivió por 30 años en Canadá.

“Me quedé sin dinero, sin horizonte, sin saber qué hacer y me vine a Chile. Un día caminando por la Alameda me encontré con un grupo de vendedores ambulantes ciegos. Nos hicimos amigos y los empecé a visitar”, dice la realizadora que además señala que a partir de estos encuentros en el centro de Santiago decidió grabar la realidad de los no-videntes.

Sin embargo, el proyecto se fue transformando para luego concentrarse en la experiencia de la cineasta.“Al principio quería hacer una película sobre los vendedores ambulantes, pero ellos me dijeron que si los iba a filmar, también tenía que aparecer yo. Ellos me obligaron a enfrentar mi ceguera y a empezar a contar la película desde mi punto de vista”.

Así, añadió que se puso a grabar por necesidad. “No tenía alternativa. Tenía que expresarme de alguna manera: si fuese pintora, hubiera pintado mi dolor”.
El proceso de rodaje fue extenso y para su ejecución debió respaldarse con dos fondos audiovisuales. Sin ello habría dio imposible su grabación. Además, la postproducción se realizó, principalmente, en Canadá producto de las facilidades que encontró en dicho país. “Pude hacer esta película, porque tuve acceso a un sistema de ciegos. Conseguí una computadora que me permitía ver imágenes a mi manera. Si no hubiera accedido a eso, no podría haber hecho Niña Sombra”.

Con el documental pretende evidenciar las dificultades que enfrentan las personas no-videntes. Esto, porque en su opinión, “en Chile no existe conciencia” respecto de los problemas de esta población.

María Teresa Larraín advierte que “en Chile hay una normativa perfecta, pero no existen mecanismos para que se cumpla la Ley. No se promueve, no se educa, la gente no sabe de la realidad de la gente ciega. Entonces, se discrimina mucho”.

Luego del estreno del documental, la realizadora se sumergirá en otra labor: pasar la película a un formato de audiolibro. “Ahora estoy peleando para que en Chile se den fondos para audio escribir esta película y no sólo esta, sino que todas las películas chilenas, porque los ciegos y los sordos, y la gente con discapacidad, tienen que participar en la cultura”.

Posteriormente, la creadora viajará a Barcelona para exhibir el documental. “Este es mi proyecto inmediato y la otra cosa es que estoy trabajando también en una película que se llama Más allá de las Sombras. Este es un documental interactivo en la que los ciegos comparten su experiencia acerca de la ceguera con el mundo de los videntes”.


Niña Sombra forma parte del ciclo Miradoc que durante los próximos meses estrenará trabajos como Blanca Oscuridad, que aborda la tragedia de Antuco donde fallecieron 45 soldados en 2005; Jaar, el último lugar sobre la vida del artista Alfredo Jaar; y El color del camaleón, una historia que se desenvuelve en el contexto de la dictadura, entre otros.

http://radio.uchile.cl/2017/04/08/documental-nina-sombra-cuando-la-ceguera-es-inevitable/

domingo, 11 de junio de 2017

SENTIR...

Mi corazón casi se detuvo: Helen Keller y la IX Sinfonía de Beethoven.



Helen Kelen, sorda y ciega, nos describe cómo "sintió" en 1924 la transmisión por radio en compañía de su familia de la Novena Sinfonía de Beethoven.

Queridos amigos:

Tengo la alegría de poder decirles que, aunque sorda y ciega, pasé una noche gloriosa anoche escuchando por la radio la "Novena Sinfonía" de Beethoven.

 No quiero decir que "oí” la música en el sentido que otros la oyeron; y no sé si puedo haceros comprender cómo me fue posible obtener placer de la sinfonía. Fue una gran sorpresa para mí. Había estado leyendo en mi revista para los ciegos la felicidad que en todos los lugares la radio estaba trayendo a los que no veían. 

Me alegró saber que los ciegos habían adquirido una nueva fuente de goce; Pero no soñé que pudiera participar de su alegría. 

Anoche, cuando la familia estaba escuchando la maravillosa interpretación de la sinfonía inmortal, alguien sugirió que yo pusiera mi mano en el receptor y ver si podía captar alguna de las vibraciones. Desatornillaron la tapa, y toqué ligeramente el sensible diafragma. ¡Qué asombro me dio descubrir que podía sentir, no sólo la vibración, sino también el ritmo apasionado, el latido y el impulso de la música! 

Las vibraciones entrelazadas y entremezcladas de diferentes instrumentos me encantaron. En realidad pude distinguir las cornetas, el ruido de los tambores, las violas y los violines en tonos profundos cantando en exquisito unísono. 

¡Cómo el hermoso discurso de los violines fluía y araba sobre los tonos más profundos de los otros instrumentos! Cuando las voces humanas saltaron emocionadas por el auge de la armonía, las reconocí al instante como voces más extasiadas, que se encorvaban con rapidez y en llamas, hasta que mi corazón casi se detuvo. 

Las voces de las mujeres parecían una encarnación de todas las voces angélicas que se precipitaban en una inundación armoniosa de sonido hermoso e inspirador. El gran coro palpitó contra mis dedos con dolorosa pausa y flujo. Entonces todos los instrumentos y las voces juntas estallaron - un océano de vibración celestial - y murieron como los vientos cuando el átomo se gasta, terminando en una ducha delicada de dulces notas.

Por supuesto, esto no fue "escuchar", pero sí sé que los tonos y las armonías me transmitieron estados de ánimo de gran belleza y majestuosidad. También sentí, o pensé que lo hice, los suaves sonidos de la naturaleza que cantan y los vientos balanceándome las manos y el murmullo de los arroyos. Nunca me han fascinado tanto una multitud de vibraciones de tono.

Mientras escuchaba, en la oscuridad y la melodía, la sombra y el sonido llenando toda la habitación, no podía dejar de recordar que el gran compositor que derramó un mar de dulzura en el mundo era sordo como yo. 
Me maravillaba el poder de su espíritu inquebrantable por el cual a pesar de su dolor logró forjar una alegría tan inmensa para los demás, y allí me senté, sintiendo con la mano la magnífica sinfonía que se rompía como un mar sobre las silenciosas costas de su alma y de la mía.


Traducción: Asociación Mácula Retina

lunes, 14 de noviembre de 2016

LA CEGUERA Y OTRA HISTORIA DE VIDA...

Para Bruno, la ceguera no es un obstáculo para estudiar ingeniería

Bruno Rodríguez arrancó este año en la UTN Santa Fe y viene bien: aprobó una materia y varios parciales de Ingeniería en Sistemas. Confía en ir sobrellevando la carrera “paso a paso”.

La Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Santa Fe cuenta entre sus alumnos de primer año al joven Bruno Rodríguez. La ceguera no le impidió haber terminado el secundario en el colegio Lourdes y elegido luego una de las carreras universitarias difíciles: Ingeniería en Sistemas. “No creo que por ser ciego tenga que estudiar más, sino que -en todo caso- es distinto”, dice el chico de 19 años, quien ya muestra con orgullo los resultados de su esfuerzo: aprobó Matemática y varios parciales promocionales de otras materias.


Nota Cable&Diario: Mariano Bravi / Cámara: Fernando Nicola

A los dos años tuvo un diagnóstico de retinoblastoma (cáncer de la retina) y perdió la visión por completo. “Pero estoy adaptado: hice atletismo, natación, ajedrez y ahora fútbol para ciegos. Practicamos bastante con el equipo Los Búhos y estamos mejorando día a día”, comenta Bruno, quien decidió no superar “apenas” las barreras de la vida, sino más bien saltarlas alto y dar la nota en aquello que emprende.

Ese mismo empuje fue quizá el que lo llevó a no tomar atajos en su decisión de futuro. Después de dudar entre si seguir una carrera humanística o una ingeniería, se inclinó por esta última. “Me gustaba siempre la informática, había pensado en algo más tranquilo como Analista en Sistemas. Pero terminé apostando a la ingeniería. Creo que es un paso a paso: tal vez me trabe en segundo año, pero hay que seguir metiéndole al estudio y quizá algún día llegue a la meta”, se entusiasma el joven.

Algunas materias se pueden ir promocionando por parciales, y él ya aprobó Matemática y tres de los cinco parciales de otras asignaturas anuales. “Las que más me cuestan son Análisis Matemático, Álgebra y Geometría Analítica. Son complicadas, capaz que merecen más estudio que el resto”, considera.

Bruno no cuenta con el pizarrón, un elemento esencial en las ingenierías y que siempre está lleno de fórmulas matemáticas y problemas complejos. “Por eso necesito la adaptación de materiales, apuntes, tal vez más consultas con los profes, porque hay cosas que ellos anotan en el pizarrón y que a mí se me pasan de largo”, dice, al tiempo que asegura que los docentes de la UTN se preocupan porque él entienda los contenidos. “Son clases muy habladas y si bien algunos están acostumbrados a mostrar power point, los van explicando en voz alta”, sostiene.

El estudiante destaca también la calidad humana de sus pares que, al principio del cursado, lo iban a buscar para que no se perdiera en el laberinto de la facultad. “Hice un grupo de compañeros excelente, muy buena gente, son una masa para lo estudiantil y lo extra-estudiantil también. Yo diría que ya me adapté a la vida universitaria ”.

¿Cómo hace?

Una netbook y un par de auriculares son los implementos que ayudan a Bruno a seguir las clases. “Tengo dos lectores de pantalla -uno en Word y un editor matemático-, así que yo escribo en el teclado y la compu me los va ‘leyendo’; así voy haciendo los ejercicios”, explica, y comenta que usó el sistema Braille sólo hasta julio.

“Para la parte de programación tengo que usar los IDE como los demás chicos. El problema es que por ahí hay cosas que el software de lectura no lee, así que tengo que adaptarlas de otra forma. Creo que lo más complicado va a ser la arquitectura de computadoras, que es la parte más gráfica de la carrera”.

A su lado, Valeria Bertossi, profesora de Matemática -la primera materia de la ingeniería que Bruno aprobó-, señala a El Litoral que “la promoción por parciales exige mucho esfuerzo porque hay que estudiar día a día; y él logró aprobar de esa forma”.

La profesora sostiene que para brindarle todas las oportunidades al joven, se requiere de dos factores: voluntad del docente y compromiso de parte del estudiante. “Creo que va a poder seguir la carrera porque es inteligente, tenaz, comprometido y es una persona que se hace de amigos fácilmente. Los vínculos interpersonales ayudan mucho al acompañamiento durante la carrera”, destaca.




Abordaje de las clases

Bertossi indica que el proceso de enseñanza-aprendizaje con Bruno se aborda desde varios frentes. “Por un lado, el grupo de compañeros que lo ayuda: si a él no le quedó algo en claro, el que está cerca se lo traduce. Por otro lado, el docente va verbalizando todo lo que explica en el pizarrón y pasándole los apuntes en Word, porque él tiene un programa de lectura de pantalla que se ejecuta cuando tiene abierto un documento. Es como si alguien estuviera al lado suyo, leyéndole”.

La docente también implementó un trabajo con archivos en la Nube. "Hay un editor de fórmulas matemáticas, él escribía ahí, subía los archivos en la Nube y los docentes de la cátedra íbamos anotando las correcciones al lado, que luego la computadora se las leía a Bruno”.

Bertossi indicó que los exámenes que rindió el joven fueron exactamente iguales a los de sus compañeros, y destacó que para la adaptación de las clases “uno apela a la imaginación y se le van ocurriendo cosas para ir comunicándose con él, para que entienda los contenidos”.

¿Qué mensaje le darías a otro joven con alguna dificultad que no se anima a ir a la facultad?, fue la pregunta final de El Litoral a Bruno, que no se quiere perder la próxima clase. “Cada uno tiene que ver qué le gusta hacer, y una vez que decidió eso, meterle, organizarse y tratar de superarlo”, suelta el chico. Y ahí se va con su bastón hacia el siguiente desafío, “paso a paso”, como él mismo dijo que encara la carrera... y su vida.

“Nos hace bien tenerlo acá”

Bruno asegura que la Tecnológica lo sorprendió “para bien” en cuanto a las posibilidades que le brinda. En ese sentido, Diego Alarcón, subsecretario de Vinculación Institucional, consideró que hoy los establecimientos educativos están “rompiendo barreras” con políticas institucionales. “Tenerlo acá es un desafío constante, es algo que nos hace bien, que nos hace sensibilizarnos con la problemática de la discapacidad, de la que por ahí se habla mucho y se hace poco”, dijo.

Añadió que “trabajamos muy a medida de las necesidades que él tiene, para que cuente con las mismas garantías de acceso a la educación pública. Que sepa que la facultad está abierta, que hay un equipo de trabajo y que se sienta contenido, como los demás alumnos. Las ingenierías no son las carreras más buscadas ni las más fáciles así que a cada estudiante le brindamos apoyo”.


En tanto, Román Llorens, del programa de Accesibilidad de la UTN, dijo que tener un alumno ciego es todo un “desafío” para la institución, que ya viene trabajando en pos de una facultad más inclusiva, sobre todo, en cuanto a las discapacidades motrices. “Consideramos a Bruno como un estudiante más que desea acceder a la educación universitaria, y nosotros tenemos que garantizar ese derecho”, indicó.

http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/135967-para-bruno-la-ceguera-no-es-un-obstaculo-para-estudiar-ingenieria-un-joven-ejemplo-de-tenacidad-y-superacion

sábado, 15 de octubre de 2016

SOY SORDOCIEGO, UNA HISTORIA PARA COMPARTIR

CIDEVI es una corporación de asistencia a personas con dificultades visuales y sordoceguera. Esta es la historia de 2 personas con sordoceguera: Oscar y Eduardo. Mientras que Oscar nació con esa condición; Eduardo la adquirió por causa de un tumor. Esta diferencia se refleja en la manera en cómo se comunican y desenvuelven.

Grabado en Santiago, Chile. Junio de 2012

Por Pablo Esquer.


sábado, 27 de febrero de 2016

UNA HISTORIA DE VIDA PARA COMPARTIR...

El ciego que enseñaba a la gente a conocer las aves con los ojos cerrados

José Carlos Sires, sevillano de 32 años, es ciego desde que tenía seis. De cuando tenía cinco recuerda el libro de fotografías de hongos y setas que le regaló su padre. Tiene un recuerdo muy vivo, muy fresco, de los colores intensos, de la belleza de las formas. A los diez se enamoró del canto de los pájaros y a los quince empezó a salir al campo con otros pajareros. Comenzó así una afición que con los años se ha convertido en pasión. Hoy es un ornitólogo avezado capaz de reconocer el canto de todas las aves y pájaros que surcan los cielos de la península ibérica. De su experiencia, de cómo disfrutar en la naturaleza con los ojos cerrados y de las técnicas que hay que ejercitar para que el cerebro sea capaz de lograrlo hablará en Algeciras. Será el 18 de marzo, sábado, en la nueva edición de la Feria de la Naturaleza que se celebra en los alojamientos rurales de Huerta Grande, entre Algeciras y Tarifa. No se lo pierdan, alucinarán.

Imagen: foto de Jose.


Acabamos de salir del metro en la Universidad Pablo Olavide, a las afueras de Sevilla. No llevamos ni cien metros andando y José Carlos Sires me advierte: Ahí viene una pareja de abubillas en cortejo: ¿Dónde?, le pregunto. A tu derecha, me responde. Miro, y a unos 30 metros al Este vienen volando con sus crestas de color canela claro, y sus alas listadas de negro y blanco. Pero son cuatro, le digo. Entonces son dos colleras que están buscando lío… Con esta primavera adelantada ya están en celo, añade. Una pareja sigue hacia lo alto de un edificio y la otra se pierde entre la arboleda. Son preciosas. José Carlos no las puede ver, pero las ha escuchado mucho antes de que yo imaginara que venían a nuestro encuentro. Y oírlas e identificarlas para él es un gran placer.

José Carlos es un hacha. Durante nuestro paseo sigo sus avisos. Ahí suena un buitrón, esos son dos ruiseñores bastardos peleando, ésa es una gallineta y ése un ánade real, explica al oír los graznidos de los patos que arrancan a volar sobre unas charcas que se extienden tras la biblioteca de la universidad. Y eso es una perdiz, me dice cuando nos acercamos a los campos de cereal que la rodean. Saca una grabadora de bolsillo y la dirige hacia el lugar de donde proviene el sonido. Las perdices están escondidas entre el trigo verde. No las vemos, pero las escuchamos en silencio y con emoción. Nadie en esta mañana de invierno sevillano ha podido disfrutar tanto como José Carlos al pasear entre los jardines de la Pablo Olavide. Después de pedir un descafeinado, el coordinador de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Sevilla nos cuenta algo de su vida y andanzas.

¿Cómo surgió tu afición a la ornitología?

Desde muy pequeño me ha interesado mucho todo lo relacionado con la naturaleza, no solo los pájaros. Mi padre me compró una enciclopedia cuando yo tenía cinco años, uno antes de quedarme ciego por enfermedad, y recuerdo con nitidez las fotografías. Había unas fotos de setas, con unos colores intensos, eran preciosas. Me encantaron. Luego me compré una colección de cactus y ya con diez años, un día en clase de música, un profesor que se llamaba Antonio Almaza, en el colegio de la ONCE de Sevilla, trajo un CD con el canto de las aves. Me enamoré de los sonidos, de la variedad, la diversidad. Ahí empezó todo. Luego mis padres me compraron la Guía Sonora de las Aves de España, dos cassettes, que me los aprendí enteros. Le ponía nombre a todo lo que oía.

¿Qué es esto de la ornitología auditiva?

Pues es simplemente saber diferenciar las distintas especies de aves por su canto. Es ir al campo y en vez de ver a los pájaros, escucharlos e identificarlos. Es tan sencillo como eso, aunque luego cuando vas cogiendo experiencia aprendes también a interpretar los cantos, es decir, a saber que está haciendo el pájaro en función del sonido que emite: si está buscando pareja, si se está peleando con otro macho, o si está alertando a los de su especie ante algún peligro inminente. Luego aprendes a distinguir entre especies que se parecen mucho y también a disfrutar de los distintos paisajes sonoros. No es lo mismo sumergirte en una llanura, que en un canuto o en un bosque abierto. Las especies son diferentes y los sonidos del viento o del agua también.

¿Es ésta una práctica muy extendida?

No tanto como la ornitología, digamos, normal. Pero sí hay gente que la práctica. Ciegos como yo no conozco ninguno, aunque eso no significa que no los haya. Pero por ejemplo aquí en Sevilla sí hay un grupo de gente con vista que se viene conmigo y que la practicamos. Cada quince días, por ejemplo, nos venimos aquí a la Pablo Olavide y echamos un rato. Y los fines de semana salimos por ahí al campo. Ahora dentro de poco voy a empezar a dar unos talleres con la Consejería de Medio Ambiente en los parques naturales de Cádiz: Los Alcornocales, Bahía de Cádiz y Pinar y acantilado de la Breña, en Barbate.

¿Qué piensan de vosotros los otros ornitólogos, digamos, tradicionales?

Al principio se asombran mucho y les cuesta creer lo que soy capaz de oír, pero cuando ven que normalmente los pájaros que yo digo aparecen y pueden ir comprobando que es cierto pues se abren más y confían mucho en mí. Incluso le cogen el gustillo y terminan abriendo más los oídos. Luego cuando se viene con nosotros y le cogen el gusto se dan cuenta de que, a veces, nuestra forma es a veces más útil que la suya. Por ejemplo, en un canuto con mucha vegetación o en un bosque muy cerrado es más fácil identificar a los pájaros por el canto que por la vista. Evidentemente también hay otros escenarios en los que nuestro método no tiene nada que hacer, como por ejemplo en la migración por el estrecho. Ahí es la vista la que se impone.

¿Es muy difícil hacer ornitología auditiva?

No. Lo que yo hago lo puede hacer cualquiera. Sólo hay que guardar silencio, dejar los oídos y el cerebro abiertos a lo que se oye y disfrutar. Yo estoy obligado a hacerlo de este modo y quizás por eso me ha sido más fácil llegar a un grado digamos de agudeza para identificar a los pájaros. Pero la verdad es que con un poco de entrenamiento todo el mundo puede hacerlo. Eso sí, se trata de entrenar el cerebro, no el oído. El oído es un mero canal. Donde reside la capacidad de atención, de discernimiento de los sonidos y la capacidad para relacionarlos con la memoria e identificarlos es en el cerebro.

¿Cuántas especies de aves eres capaz de identificar?

Casi todas las que habitan en España. No recuerdo el número exacto de las que hay, cuantos centenares son, pero creo que si no las he escuchado en vivo, sí he oído las grabaciones. Soy capaz de distinguirlas y creo que tengo capacidad para identificar muchas más.

¿Hay especies más difíciles o más fáciles que otras para identificarlas por el canto?

La dificultad está en saber distinguir entre las que se parecen mucho. Por ejemplo, el canto de los carboneros y el de los herrerillos se parecen mucho. A veces se solapan y es muy difícil distinguirlos. Fáciles de identificar, no sé si por lo común o por abundantes que son, pues el ruiseñor o el mirlo.

¿Y es difícil enseñar a los demás a identificar los pájaros por su canto?

A veces pienso que tengo demasiado talento para esto. Quiero decir que cuando la cosa ya es avanzada, como para mí resulta muy fácil me cuesta un poco ponerme en el lugar de los que están aprendiendo para buscar la forma en que consigan distinguir un canto de otro. Muchas veces me tengo que parar, pensar y buscar cómo hacérselo comprender. ¿Cómo explicas la diferencia entre el reclamo de un carbonero y un herrerillo? Es muy difícil porque la diferencia es tan sutil…. El canto de uno es ascendente pero desacelera al final y el del otro no. Para mí es evidente pero para una persona no entrenado, no.

¿Qué pretendes hacer en tus talleres o charlas a la gente que se inicia?

Decirle a la gente que sienta, toque, huela, oiga la naturaleza, que no todo es la vista. Meterles el gusanillo de la ornitología y enseñarles unas técnicas básicas para empezar, para que adquieran una metodología que les va a hacer luego disfrutar mucho porque van a descubrir cosas que antes no sabían que existían. Que salgan al campo a pasarlo bien con todos los sentidos, no solo con la vista.

¿Qué podemos escuchar en un canuto, por ejemplo en Los Alcornocales?

En invierno en los canutos se pueden escuchar el zorzal común y el alirrojo. Si tiene matorral, el ruiseñor y otros pájaros de ambiente fresco, como el herrerillo, el mosquitero ibérico, el reyezuelo listado. En los alcornoques de tronco largo el trepador azul, o el agateador común. Pero siempre depende de cómo sea cada canuto.

¿También hay competición por ver quien ha escuchado el pájaro más raro entre los que hacen ornitología auditiva?

La ornitología tiene mucho de caza si lo piensas bien. El tradicional porque quiere fotografiar al ave que poca gente ha visto y el auditivo porque la quiere grabar. Hay gente parecen pescadores, a ver quien saca el pez más grande. Eso lleva a exageraciones e incluso a actitudes poco honestas. Yo soy más humilde. A mí lo que me gusta es irme al campo a escuchar, poner mis grabadoras y luego compartir las grabaciones.

Pero habrás escuchado algunos pájaros difíciles de grabar.

Este año grabé el zorzal real en la sierra de las Nieves. Es un pájaro de zonas altas que unas veces viene y otras no. Pues este año me sorprendió allí y lo grabé. Y otra vez estaba yo grabando un cuco y me sobrevoló un águila calzada a tres metros de mi cabeza. Iba trinando de cortejo y casi me meo de placer. En la sierra de las Nieves también grabé un mirlo capiblanco. Y cosa, curiosa, en el parque Celestino Mutis de Sevilla grabé a un mosquitero bilistado que venía a comer a un árbol que estaba lleno de pulgón. De esta grabación me siento orgulloso porque contribuyó a zanjar una polémica que había entre los ornitólogos de aquí por si era bilistado o de Hume. Este es un pájaro muy difícil de ver aquí porque es boreal, viene de Siberia y cuando emigran unos van hacia la India y otros hacia Canarias después de pasar por Gran Bretaña.

¿Qué es lo que más te gusta de esta forma de hacer ornitología?

Me gusta todo. El placer está en escuchar, identificar y grabar los paisajes sonoros. Luego los saco de la grabadora y los cuelgo en una página de Internet que se llama www.xeno-canto.org. Es una base de datos con grabaciones de todo el mundo. Hay muchas grabaciones mías ahí.

¿Qué aves te faltan por escuchar en vivo?

Muchas porque la verdad es que he viajado poco, pero en España me gustaría poder escuchar el urogallo, que vive desde Asturias a los Pirineos, o la alondra ricotí, que se puede encontrar en Almería, Murcia y las estepas aragonesas. El águila imperial, eso sería magnífico. La verdad es que me falta mucho. Eso es lo malo y lo bueno, porque todavía me queda bastante por disfrutar.

¿Y cuáles son tus cantos preferidos?

La abubilla en cortejo me encanta, pero en realidad lo que me gustan son los paisajes sonoros. Es decir, meterte por ejemplo en el Lucio del Lobo, en la marisma del Guadalquivir, y escuchar a los zampullines correr en celo, al carricero peleando, o al fumarel común sobrevolarte. Pero mejor te puedo hablar de días memorables. Recuerdo un atardecer en el complejo lagunar de Las Cabezas de San Juan escuchando a las malvasías en cortejo, a las fochas cornudas, a los gorriones morunos. O estar en el corredor verde del Guadaíra y oír a los ruiseñores cantar sin parar en una explosión de sonido. Son experiencias inolvidables.

¿Cómo será tu intervención en la Feria de la Naturaleza de Huerta Grande?


Hablaré un poco sobre mi trayectoria como naturalista y aficionado a la ornitología. Daré unas pinceladas sobre técnicas para aprender a distinguir los sonidos de las aves, pondré unas grabaciones con las aves más características de aquella zona, y después, si la gente, quiere daremos un paseo, que me han dicho que aquello es muy bonito y con mucha vida. Y si puedo dejaré puestas dos o tres grabadoras, a ver qué pillamos.

lunes, 26 de octubre de 2015

MI CEGUERA NO ME CONDENA...

La reflexión en primera persona de una estudiante de la carrera de Operador de Psicología Social nos ayuda a pensar en la inclusión y la exclusión de la sociedad en torno a la discapacidad.

Me pareció oportuno aceptar esta invitación para aportar algo más a la sociedad sobre la comunidad a la cual pertenezco y que intenta insertarse en la sociedad de Corrientes, como así también a nivel mundial. Pero quisiera que juntos pensemos. Cada día nos sorprendemos de algún suceso, aplaudimos, admiramos a otro semejante, pero me pregunto: somos personas iguales y diferentes a la vez, entonces  ¿por qué reacciona el hombre frente a lo distinto? ¿Por qué se anima el ser humano a admirar lo diferente en la naturaleza y no reacciona igual cuando se trata de otro ser humano? ¿Qué es lo que hace que una persona se conmueva ante la vista de un árbol torcido, o caído, o una flor exótica, y sienta rechazo por un par que es diferente?

Reclusión vs inclusión

Esta es la razón por la cual muchos de nosotros no podemos crecer como persona; sigue siendo un tema poco abordado socialmente porque es mejor la reclusión que la inclusión. Tradicionalmente ignorada y apartada de la sociedad, a la discapacidad se ha conceptualizado negativamente, en gran medida, debido a la ignorancia, los prejuicios y a una serie de factores culturales que han ido levantando barreras invisibles difíciles de superar. Este rechazo ha generado síndromes de dependencia, complejos de inferioridad, sentimientos de resignación, aislamiento y exclusión dentro de esta comunidad, agravando el problema y restando recursos para que las personas con discapacidad puedan reivindicar sus derechos.


No obstante creo que existen todavía cierto número importante de personas con diferentes capacidades o mal llamadas minusválidas, así denominadas son a menudo discapacitadas no por una condición de diagnóstico sino porque se les restringe el acceso a la educación, los mercados laborales y los servicios públicos.

Esta exclusión conduce a la pobreza y, como en un círculo vicioso, la pobreza conduce a más discapacidad, porque aumenta la vulnerabilidad de las personas a la desnutrición, la vivienda indigna y las condiciones de trabajo.

El poder de la palabra

Los términos con los que habitualmente se les nombra, los califican como un todo, como si no fueran capaces de hacer nada en la vida más que vegetar y ser cuidados e híper protegidos. Sin embargo ¡son personas con capacidades, forman parte de la diversidad social y lo único que necesitan es que no les pongan obstáculos y que les faciliten las oportunidades y las herramientas  para poder demostrar su valía y sus capacidades!
Las discapacidades actuales son prevenibles: accidentes, desnutrición, violencia, etc. No es bueno elevar sobre un pedestal a aquellas personas con discapacidad que han tenido éxito como si fueran súper héroes. Esto puede distorsionar la figura de la discapacidad en general, pues se puede entender que todos los miembros de esta comunidad pueden llegar a niveles profesionales o de éxito similares, cuando esto no es real. La superación de las múltiples barreras que impone la discapacidad y la sociedad requiere de circunstancias personales, culturales, educacionales y afectivas muy específicas que no todo el mundo está en condiciones de tener. Eso sí, hay que centrarse en la persona y no en su discapacidad.



Desde la  fe creo que Dios nos hizo  únicos e irrepetibles. Por qué nos cuesta tanto, entonces, enriquecernos en la diferencia, y completarnos con el “otro”, pero en el desinterés elegimos por concentrar la atención en las superficialidades en lugar de valorar la singularidad de los otros. Desde mi experiencia personal puedo afirmar que los cambios fueron necesarios para llevar  una vida plena, autónoma y feliz como la de los demás, mis pilares fueron (deben ser para todos) una buena rehabilitación y un entorno familiar afectivo (no sobreprotección). Creo firmemente que todos (cualesquiera sean nuestras capacidades) contamos con una fuerza interior que nos permite afrontar los obstáculos y seguir adelante con esperanza y coraje. Es importante destacar que necesitamos de ayuda.

Un ciego
No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira.
Lento en mi sombra, con la mano exploro
mis invisibles rasgos. Un destello
me alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es de ceniza o es aún de oro.
Repito que he perdido solamente
la vana superficie de las cosas.
El consuelo es de Milton y es valiente
Pero pienso en las letras y en las rosas.
Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara.

(Jorge Luis Borges)




*Marcela  Alejandra Balmaceda es estudiante de Operador de Psicología Social y vive con una discapacidad visual.
http://www.ellitoral.com.ar/377133/Mi-ceguera-no-me-condena

lunes, 12 de octubre de 2015

ESTUDIAR MUSICA EN LA OSCURIDAD....

Sonidos para sentir el mundo podría ser la consigna que llevan adelante Luciana Mariezcurrena y Matías Iraira, dos jóvenes alumnos ciegos que están cursando los estudios de Formación Básica Musical en la Escuela Superior de Música de esta ciudad.

Luciana, de 26 años, y Matías, de 34, tuvieron la posibilidad de iniciar sus estudios gracias a un convenio firmado entre esa institución educativa y la Fundación del Banco Provincia del Neuquén para facilitarles la lectura de las partituras. El convenio establece la incorporación del profesor especializado y saxofonista Julián Mega (ver aparte), quien les dicta clases de musicografía braille -que duran entre dos y tres horas-, sistema que utilizan las personas ciegas para estudiar la escritura musical.


Luciana vive en esta ciudad y hace cuatro años quedó ciega por padecer diabetes. Desde chica quiso estudiar música, empezó cuando tenía 8 años pero luego abandonó y posteriormente se recibió de técnica en Laboratorio.
“A causa de la ceguera empecé a hacer cosas que tenía inconclusas, como la música, cosas que me permiten ser más independiente”, cuenta Luciana, quien dos veces por semana se toma el colectivo en el barrio SMATA, donde vive, para asistir a clases.

Cuenta que al anotarse, en un principio, se asustó porque “no sabía cómo podía adaptarme al estudio” pero que después con el apoyo de su familia decidió anotarse. “En un futuro van a tener una pianista ciega”, afirma con una amplia sonrisa.

Matías también se toma el colectivo pero lo hace desde la localidad rionegrina de Fernández Oro. “Me tomo el Ko-Ko, me bajo en la avenida Argentina y Elordi, y desde ahí camino hasta la escuela”, describe su itinerario para llegar a clases.

Cuenta que quedó ciego a los 9 años mientras un amigo del barrio manipulaba un arma que fatalmente se disparó e impactó en sus ojos. Desde el accidente, los padres de Matías lo estimularon con la música, regalándole guitarras, teclados y todo tipo de instrumentos para que el pequeño pudiera desarrollar el oído.

“El sonido es nuestro ojo”
Ambos se conocieron en Awkinko, una asociación que aglutina a personas con discapacidad visual. Coinciden en que les resultaba difícil estudiar cada uno por su cuenta, por eso decidieron anotarse juntos en la escuela de música. “Con el apoyo del otro se hace más fácil, lo que uno no entiende se lo pregunta al otro”, dice Matías, quien pasó anteriormente por el Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA) de General Roca.
En su casa, Matías pasa muchas horas practicando con diversos instrumentos. Ahora se volcó al piano, además de tocar el teclado y la batería, pero asegura que su fuerte es la guitarra. “Estudio porque me siento bien tocando. Me gusta desde la música clásica hasta el rock. Quiero vivir de la música”, sostiene. Luciana lo interrumpe y cuenta su devoción por todos los estilos, “desde la bachata hasta el tango”.
Para ambos, la música es su tesoro más preciado. “El sonido es nuestro ojo”, define Luciana.

Les menciono que hay grandes exponentes de la música que eran ciegos, como Ray Charles, Stevie Wonder y el pianista catalán Tete Montoliu. Ellos dicen que son referentes que los “impulsan y motivan a continuar y seguir aprendiendo”. Saben que además de la pasión y el esfuerzo, que les sobran, todo es cuestión de dedicarle muchas horas a practicar. “Ojalá puedan abrirse camino para que otras personas con discapacidad decidan estudiar música. Es indudable que tanto Luciana como Matías tienen más potencialidad en el oído que una persona vidente”, asegura Jorge Navarrete, uno de los profesores que les da clases.

El profesor que les da clases también es no vidente

“Es un momento histórico porque antes la escuela no recibía personas ciegas”, resalta Julián Mega, el profesor de musicografía braille de Luciana y Matías.

Mega tiene 62 años, es maestro de música y profesor de informática y desde hace 16 años quedó ciego como consecuencia de un glaucoma. “El braille es el único recurso que las personas ciegas tenemos para tener un contacto directo con lo escrito. El braille también sirve para escribir y leer música”, señala Mega, quien además es referente en discapacidad visual en la Universidad Nacional del Comahue.

Sostuvo que la memoria juega un rol fundamental en los músicos ciegos, “ya que deben memorizar las partituras”. “Depende el instrumento, por ejemplo, uno puede ir tocando el piano con una mano y leyendo la partitura con la otra; pero si es un instrumento de viento o una guitarra que se necesita utilizar las dos manos, entonces se memoriza la partitura”.

Señaló que su idea es poder capacitarlos en estos dos primeros años “para que ellos en un futuro sean los que tomen la posta y puedan enseñar musicografía braille a otros estudiantes ciegos”.

Por último, el profesor destacó que tanto a Luciana Mariezcurrena como a Matías Iraira los nota muy entusiasmados en cada clase, “lo que se refleja en la pasión por hacer música”.



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Premio Agua Clara 2011 al blog

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Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia

Cuando se apaga la luz. Mi historia con Maculopatia
No soy escritora, ni pretendo serlo, solo tuve la necesidad de dar un mensaje de aliento, dejar palabras positivas e informar, porque ese es el objetivo que tengo muy fuerte.Una enfermedad sea cual sea, puede vivirse de dos maneras: sentado lamentándose por lo que no se tiene o seguir adelante afrontando lo que nos tocó. Mi historia es simple, sencilla, pero escrita con el corazón.Estoy convencida que si sale de nuestro interior seguramente será suficiente para que te emocione, te movilice, te lleve a tomar la vida con otra mirada.Seguir siempre y a pesar de caer, ¡volver a levantarse! “Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve con el corazón…”